2 de septiembre 2005 - 00:00

Llevaron a Cristina a ver Florencio Varela

Cristina Fernández de Kirchner aseguró ayer que «la construcción de una Nación no es tarea de un partido ni de un hombre, sino de todo un pueblo movilizado».

Lo hizo junto a una serie de definiciones típicas en sus discursos en un acto que protagonizó en Florencio Varela.

«Nos destruyeron los valores, nos hicieron creer que trabajar y estudiar no servía para nada; yo quiero esta noche venir a contarles que el sol está saliendo de nuevo en la República Argentina, que como dice el Presidente le estamos dando la vuelta a la taba.»


La dirigencia política rival no podía estar ausente del discurso: «Irremediablemente se va toda una clase dirigente que no fue capaz de ponerse al frente de su pueblo, muchos de los cuales siguen aferrados a viejas estructuras, con viejas mañas, que traicionaron su mandato y vaciaron el país».

• Compañía

«Hay una Argentina que se va, que se empezó a ir desde 2001, aunque algunos no quieran darse cuenta», dijo Cristina acompañada por el intendente local, Julio Pereyra; el ministro de Defensa y también postulante a senador, José Pampuro; y el subsecretario de la Presidencia, Carlos Kunkel.

En el distrito base de la vicegobernadora bonaerense, la duhaldista Graciela Giannettasio, la primera dama no se detuvo, sin embargo, mucho tiempo en lanzar críticas a sus rivales electorales y a la oposición al gobierno, sino que basó su discurso en transmitir, según explicó, un mensaje de «esperanza»: «Se viene otro país, un país donde el trabajo, la producción, el consumo y la esperanza de un futuro mejor puede ser posible», aseguró.

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