Lluvia misteriosa impidió huelga de CGT disidente
-
Malvinas, petróleo y rearme: Argentina entra en la ofensiva conservadora por el gasto militar británico
-
Los abogados de Cristina Kirchner preparan un anuncio clave sobre la resolución de la ONU y su futuro electoral
En el otro flanco de la mesa de operaciones, Graciela Camaño adoptó otra estrategia: pinzarlo. Duhalde se sintió más interesado en esta vía por la sencilla razón de que tiene numerosos seguidores en las inmediaciones de Moyano. Sólo se trataba de «vaciar» al camionero, sin necesidad de negociar con él.
Omar Viviani (taxistas) y «Momo» Banegas recibieron llamados de la propia casa del Presidente para que hicieran entrar en razones al jefe del MTA. Accedieron enseguida y le hicieron saber a Moyano que se les hacía muy difícil acompañarlo en la huelga. José Rodríguez siguió el mismo camino, en su caso presionado por las seccionales del gremio mecánico, atemorizada por la caída del mercado interno, que se verifica en el cierre de concesionarias. Rodríguez no se puede resistir a un reclamo de sus bases: teme que lo apestillen con los desajustes económicos que se han verificado en la obra social de SMATA, especialmente en el hospital administrado por su propia familia. Finalmente Néstor Fabre, de la ANSeS, no quiso jugar con fuego: «Ahora tengo de jefa a la Camaño, ¿se creen que soy suicida de ir a hacer una huelga?» También los empresarios del transporte, especialmente los colectiveros, le hicieron saber a Juan Manuel Palacios (lo llaman «el Charro» por su afición por México) que era impensable resolver una huelga a partir de las 12. Moyano, enterado de la posición de los empresarios, comenzó a reflexionar.
• Participación
Sin embargo, lo que decidió finalmente al camionero fue la carencia de un factor del que gozaba hasta hace poco: la participación de los intendentes del conurbano en sus movilizaciones. Ahora (todavía) esos alcaldes no quieren molestar al gobierno de Duhalde.
Cuando Moyano advirtió que sólo le quedaban «Barba» Francisco Gutiérrez -una fracción de la UOM-, José Piumato -judiciales- y Juan Smith -dragados- decidió dar de baja la medida de fuerza. Utilizó la peor excusa: « Razones meteorológicas». Ni que manejara un gremio de equilibristas, asadores o limpiadores de rascacielos.
El jefe de los camioneros debe resolver ahora dos problemas importantes. El primero tiene que ver con la física del poder: cómo acomodarse en el nuevo escenario de fuerzas que le diagramaron desde el gobierno. El segundo es estético: debe evitar que le hagan probar de su propia medicina. Nunca falta un gracioso que diga que las razones meteorológicas fueron una lluvia de billetes. Después de todo, ¿quién introdujo la Banelco en la política?



