17 de septiembre 2002 - 00:00

Lo que quedó en los comicios en Santiago del Estero

Varios datos de interés produjo la elección de anteayer en Santiago del Estero. Especialmente, para observar sus consecuencias en el orden nacional. Se confirmó, como estaba previsto, la decisiva influencia del caudillo justicialista Carlos Juárez, quien impuso otra vez la fórmula ganadora con su esposa Mercedes Aragonés como segunda de Carlos Díaz. Importa saber para quien jugará Juárez en la interna justicialista a presidente. Nunca estuvo demasiado bien con Carlos Menem, pero menos simpatía reveló por Adolfo Rodríguez Saá. Sí, en cambio, mantiene una óptima relación con Juan Carlos Romero, quien ahora va con Menem en el binomio. Parece obvio el desenlace.

Debe consignarse también que la UCR, con José Zavalía, mantiene y hasta mejoró su actuación en la provincia: recolectó casi 18% en el segundo lugar y, de 5 legisladores, ahora pasa a tener 11. Casi un milagro para el opaco partido centenario, pero una prueba de que las estructuras todavía se conservan en el interior. Zavalía, quien antes era sumiso hombre de Raúl Alfonsín, en los últimos tiempos se ha despegado bastante de este dirigente.

• Frustración


Sorprendió el fracaso del ARI en la provincia, ya que se ubicó cuarto a pesar del fogoneo periodístico y de la presencia previa -durante varios días-de Elisa Carrió y su discurso. Para esta mujer, quien aspiraba a un rol más preponderante de su partido en esta elección, el resultado fue demasiado adverso, inclusive porque hasta sospechaba que su candidato, Mario Bonacina -quien había sido intendente-, debía tener más apoyos. Bonacina, quien llegó a la política por ser cuñado del radical Zavalía y luego se trasladó a la agrupación del ARI, casi no figuró en el interior de la provincia y hasta sacó menos votos que Héctor Chabay, otro disidente de la UCR, quien contaba en su haber con una presentación frustrada como aspirante a la gobernación.

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