Los legisladores kirchneristas, desairados por sus presuntos aliados políticos -la tropa de Aníbal Ibarra-, intentaron ayer frustrar una votación en el recinto de la Legislatura porteña. Acusaron a sus pares de pactar con el macrismo, de irregularidades e ilegalidades, en un disparo que se extendió tanto hacia ibarristas como hacia integrantes del ARI. Una pelea doméstica, ya que todos compartieron la boleta electoral que los llevó al recinto de la mano de Ibarra y donde hubo improperios y griteríos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Los kirchneristas, heridos por no poder imponer un candidato en un organismo descentralizado, llevaron una barra que abucheó a sus supuestos aliados y volanteó el recinto en plena sesión, con esquelas contra Elisa Carrió y el titular del ARI Capital, Fernando Melillo.
La pelea ocurrió en plena sesión legislativa y por una silla en el directorio del Ente Regulador de los Servicios Públicos de la Capital Federal, y se dejó al descubierto el tenor de esas relaciones políticas. Hasta ahora, ese ente no ha tenido trascendencia e incluso sus funciones siempre son discutidas por superponerse con las de otros institutos. Sin embargo, un cargo allí resulta extrañamente apetecible para los políticos. Curioso, ya que la tarea del ente debe demandar arduo trabajo, al menos a juzgar por la cantidad de empleados que se contratan en esas oficinas.
El directorio, que se renovó ayer, se conforma por 5 miembros, cuatro elegidos por acuerdos políticos y uno por representación de organismos de consumidores y usuarios. En esa mesa, el kirchnerismo trató de imponer un puesto para Patricia Valenzuela, esposa del puntero peronista de Villa Lugano, «Tito» Pandolfi, pero los ibarristas -cada día más confundidos sobre su propia filiación política- prefirieron gestos para con Carrió, alejada ahora de Ibarra.
El dato es que la tropa de Ibarra, como quedó reflejado ayer, no siente tanta afinidad con los adherentes a Néstor Kirchner como demuestra el jefe de Gobierno porteño para con el Presidente. Muchos se ilusionan aún con una alianza con Carrió para 2005, impensada por ahora por Ibarra, que mantiene sintonía con la Casa de Gobierno y a lo sumo pelearía por algunos lugares en la lista que encabece supuestamente Rafael Bielsa para diputado nacional y algunas franquicias para la tira de legisladores locales.
• Militancia
Así, la candidata del ARI para ese ente menor de la Ciudad, Susana Barrea, fue defendida en el recinto por Melillo, quien se ocupó también de responder a las barras: «Todos conocen mi militancia en el peronismo», se explayaba el arista ante la silbatina en su contra y la volanteada de los visitantes. «Qué cosa, todos estábamos en la Juventud Peronista», observaba el diputado nacional Cristian Ritondo, de visita en el recinto. Se refería, lo mismo que Melillo, a los peronistas de la barra de Lugano, a los que adhieren hoy a Mauricio Macri, a los del ARI y también a algún peronista ibarrista como Carlos Campolongo, nombrado ayer presidente del Ente Regulador. A Melillo las barras le gritaron que se había ido del PJ, pero el legislador dijo: «Nunca dejé de ser peronista».
Desde el bloque kirchnerista, Silvia La Ruffa formuló acusaciones sobre supuestas irregularidades del trámite administrativo para las designaciones, mientras el titular de la bancada, Diego Kravetz, pidió postergar una semana la sesión. Algo impensado, con parientes y amigos de los designados esperando el momento de los aplausos.
Finalmente, además de la de Campolongo, se aprobó la designación del peronista-macrista Juan Pablo Schiavi; la del macrista-kirchnerista Julio Balbi (línea Solá) y la de la candidata del ARI, Barrea ( designación que contó con el aporte de una decena de votos del bloque aliado del macrismo, conocido como Nogaró). Para los festejos, la barra visitante entonó la marcha peronista y terminó de gastar por los aires las esquelas que rezaban: « Carrió: nuevo contrato moral o montaña de contratos».
Dejá tu comentario