15 de enero 2004 - 00:00

Logro de un humorista

Logro de un humorista
Suele decirse que los humoristas políticos producen los mejores editoriales.
Quizá no sea cierto, pero es enorme la cantidad de palabras que ahorran. Un ejemplo es esta humorada de Rep en «Veintitrés» sobre
Néstor Kirchner, resumiendo en pocos trazos esa búsqueda permanente y exacerbada de amor del público, de sentirse mimado y tocado, casi como un síndrome de chico huérfano. Primero no parecía una droga, sino la necesaria búsqueda de consenso e imagen producto de su magro caudal electoral para llegar a la primera magistratura. Hoy su afán de cuerpo a cuerpo con la gente lo lleva a alarmar a sus custodios (menos mal que no somos un país con fundamentalismo y nuestros kamikazes criollos se limitan a saltar a la jaula de los leones en el zoológico).

No poder -ni buscarrefrenarse lo conduce también a sangrarse golpeando cámaras fotográficas con la cabeza o a meterse en problemas internacionales por el desborde verbal durante su enfervorización frente al público, que lo llevó a decir que pondría nocaut al presidente de Estados Unidos, George W. Bush. No es un tema menor su tendencia porque parte importante del accionar del gobierno y del futuro del país depende peligrosamente de ese exacerbamiento del Presidente en los actos, más allá de lo habitual en políticos, artistas y seres humanos en general, si tienen ocasión. Claro, no es lo mismo la exaltación por el aplauso y la lisonja entre quienes no hay riesgo de que puedan definir el futuro de un país.

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