31 de octubre 2001 - 00:00

Lombardi lanza guerra turística contra Ibarra

La asunción de Hernán Lombardi en la cartera de Turismo, Deportes y Cultura comenzó a enfrentarlo con el gobierno porteño, que se resiste a ceder una baja tributaria para fomentar las visitas de extranjeros al país. Aníbal Ibarra piensa en un gesto en ese sentido para con el ministro, pero no está dispuesto a resignar parte del presupuesto porteño.

Una de las apuestas fuertes que tiene el flamante megaministro para sus pretenciosos planes turístico-culturales-deportivos es un alivio para la actividad hotelera y gastronómica en la Capital Federal. Por eso el radical, que fue secretario de Turismo de la ciudad de Buenos Aires, eligió un lobbista especial para que consiga los beneficios que busca: el dueño del bar La Biela de la Recoleta porteña. No es por recibir políticos de todo color en su local, que el elegido es Carlos Gutiérrez García, sino en su carácter de titular de la asociación de hoteleros y gastronómicos.

El empresario debe convencer a los legisladores porteños de que Ibarra cumpla con el compromiso que firmó en uno de los planes de competitividad destinados a promover la actividad turística que propone la rebaja de impuestos a hoteleros y gastronómicos. La idea del sector es conseguir una quita de 50% en el Impuesto a los Ingresos Brutos y al de Alumbrado Barrido y Limpieza (ABL).

Sin embargo, Ibarra firmó con reservas aquel compromiso, sobre la base de que la Ciudad de Buenos Aires está fuera de la Ley de Coparticipación Federal. Sólo recibe una suma fija de $ 157 millones, mientras que el presupuesto supera los $ 3.000 millones y se conforma en más de 60% del cobro de Ingresos Brutos y las tasas de ABL. Según funcionarios de la Capital, el pedido para rebajar a la mitad esos tributos puede significar al distrito cerca de $ 300 millones.

Para demostrar en tanto que la Capital está interesada en el rubro, lo que estudian los secretarios de Ibarra es una compensación en el ABL, que estaría orientada a una quita, inferior a la propuesta, pero además a la unificación de cómo se cobra ese impuesto a los hoteles dedicados al turismo.

Diferencias

Hasta ahora se aplican diversas modalidades para el reparto de las boletas del tributo municipal. Algunos hoteles reciben una por la totalidad de la superficie que ocupan, mientras que otros, como el Sheraton, pagan discriminadamente por cada suite como si fueran departamentos de un edificio de viviendas.

Los funcionarios porteños sostienen que es
«una desigualdad horizontal» esa mecánica y están estudiando la manera de que se pague el mismo monto por igual destino. Ese cambio significará una disminución en la tasa pero aparentemente no para todos los complejos dedicados a la actividad turística, que actualmente acusan de una baja de 50% en la rentabilidad y ocupación.

Esta semana
Gutiérrez García mantendrá una reunión con Cristian Caram, presidente de la bancada radical en la Legislatura porteña, para explicar las dificultades del rubro que administra y la necesidad de que la Capital cumpla con el plan de competitividad.

El empresario también pidió una entrevista con la frepasista
Vilma Ibarra, hermana del jefe porteño y consagrada senadora nacional, y tramita otra con el incipiente bloque peronista unificado con el mismo propósito.

«La Ciudad siempre firmó con reservas los artículos de los planes de competitividad que hacían a las rebajas de impuestos locales»
, explicó el secretario de Hacienda porteño Miguel Pesce. El funcionario reconoció, sin embargo, que «actualmente los hoteles se ven perjudicados porque hay un mecanismo que se utiliza fraccionando las unidades y está bajo estudio evitar ese sistema que además favorece la elusión. El cambio podría beneficiar a los empresarios porque tendrían un costo más bajo, pero no podemos bajar Ingresos Brutos porque no podemos dejar de cumplir con nuestros compromisos, como el pago a los médicos y a los maestros», aseguró el radical.

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