22 de enero 2003 - 00:00

López Murphy: "Al nuevo presidente no lo sacarán con patotas"

Ricardo López Murphy tiene una visión positiva del final del proceso electoral. Pero cree que el próximo presidente no tendrá margen para una luna de miel. No pondera el acuerdo alcanzado con el FMI -hubiera aspirado a uno similar al conseguido por Brasil-, pero considera que hubiera sido peor no firmarlo. No cree que haga diferencia al sistema que el PJ llegue dividido o unido a las elecciones de abril. Ayer mantuvo este dialogo con Ambito Financiero.

Periodista: ¿Ve un final concreto para esta crisis generada por los idas y vueltas en las elecciones?


Ricardo López Murphy:
Yo espero que las fuerzas políticas hacia fin de febrero puedan resolver la cuestión de una forma u otra. Porque, de no ser así, vamos a tener un problema institucional mucho más complicado.

P.: De todas formas, este «manoseo» electoral va a dejar secuelas...


R.L.M.:
Mire, hace 200 años que los EE.UU. votan para elegir presidente el primer martes de noviembre y eso no cambia. Cada cuatro años se sabe cuándo se vota y cuándo asume el nuevo presidente. Se sabe también que siempre hay dos meses y medio de transición del poder y que siempre va a ser así. Eso en la Argentina no se da y ha afectado nuestro sistema institucional de una manera desastrosa.

P.: ¿El peronismo terminará dividido en las elecciones?


R.L.M.:
Si hacen las cosas bien, no debería pasar. Tienen que hacer un proyecto común y si no que se dividan. No veo que haya tanta diferencia con lo que vimos hasta ahora.

P.: El radicalismo tampoco ha ayudado mucho últimamente...


R.L.M.:
El radicalismo no ha podido resolver su situación y también le ha hecho daño al sistema político. El sistema tiene que funcionar. Hay que elegir representantes y eso cambia de acuerdo con el momento, la propuesta y la persona que presenten como candidato. Los partidos tienen que entender la alternancia. Y acá no está pasando, hay un proceso de degradación.

•Sin soluciones

P.: ¿Cómo recibirá el próximo gobierno las consecuencias del acuerdo cerrado por el FMI?

R.L.M.:
Es un escenario mejor que si no hubiéramos tenido acuerdo, pero peor que si hubiéramos tenido un acuerdo a la brasileña. Todos los problemas se tiraron para adelante y no se ha solucionado nada.

P.: No habrá, entonces, ni un minuto de luna de miel después del 25 de mayo...


R.L.M.:
El próximo presidente no va a poder alegar que es un gobierno de transición. Va a tener que atender inmediatamente la crisis en las empresas, las consecuencias de la crisis financiera, reformar el sistema de coparticipación, el sistema de salud, las obras sociales, etcétera.

P.: ¿Las elecciones pueden aportar, entonces, un presidente con poder político?


R.L.M.:
El mundo nos ha dado unos meses de tiempo y ahí va a haber que resolver. El nuevo mandatario va a tener el poder que la crisis da. El presidente representa el sistema institucional, el orden, las reglas, el Estado de derecho. Y además va a tener la legitimidad de haber ganado las elecciones.

P.: ¿No se pueden repetir los hechos de diciembre de 2001, si el presidente asume el mando con un bajo porcentaje de votantes en la primera vuelta?


R.L.M.:
La idea es que no lo van a poder sacar con patotas. Eso ya no es viable. Y si no llega a ser así, agárrese fuerte...

P.: Eso no implica que la próxima administración estará obligada a consensuar con otros sectores...


R.L.M.:
Es claro, va a tener que negociar. Si no negocia, no va a poder seguir.

P.: ¿Cómo debe ser el perfil de una persona que deberá tomar decisiones antipáticas o impopulares necesariamente?


R.L.M.:
No, por qué me dice medidas antipáticas. Ordenar y crecer no es antipático. Lo hizo Konrad Adenauer en Alemania y gobernó con éxito.

P.: Roberto Lavagna deslizó por estos días que analiza variantes para abrir el «corralón» de depósitos, ¿usted tiene propuestas para solucionarlo?


R.L.M.:
Tengo un mecanismo para enfrentar eso. Pero está claro que hay problemas que son muy complicados. Hay cuentas pendientes que solucionar que dejaron todos los episodios. ¿Qué se va a hacer con la banca pública, con los redescuentos que se otorgaron? ¿Se va a seguir haciendo con arbitrariedad o va a haber nuevas reglas? Son todos temas a resolver.

P.: Usted es el único candidato que insiste en la necesidad de resolver los problemas que acarrean las relaciones entre Nación y provincias...


R.L.M.:
Lo que probó la década del '90 es que la facilidad de financiamiento termina en un salvataje. En EE.UU. muchos Estados tienen prohibido endeudarse por la Constitución. Eso es un mecanismo superior.

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