Los docentes de Santa Cruz endurecen reclamo salarial

Política

Una asamblea de la Asociación de Docentes de Santa Cruz (ADOSAC) decidirá hoy en la provincia patagónica si acepta o rechaza la propuesta del gobierno del recién asumido Daniel Peralta, de elevar el salario básico de los maestros de $ 161 a $ 500, que anoche se llevaron los dirigentes gremiales tras un extenso encuentro que mantuvieron con funcionarios provinciales en Buenos Aires.

En las reñidas deliberaciones en el despacho del ministro de Trabajo, Carlos Tomada -en el piso 13 de la sede laboral-, no fue de la partida el flamante gobernador Daniel Peralta, quien optó por seguir el terreno desde afuera de la sede laboral, tras un acto que compartió con Néstor Kirchner en la Casa Rosada.

Si bien la propuesta salarial es significativamente superior a las anteriores y marca una mejora sustantiva en la estructuración del salario docente de la provincia, lo cierto es que todavía se encuentra lejos de las demandas de los maestros, que reclaman un sueldo básico de $ 1.040.

«Cuando hay diálogo, que es lo que faltaba en la provincia, todas las negociaciones marchan hacia la solución del conflicto. Todo esto es provechoso para avanzar en la discusión», sostuvo el secretario general de la ADOSAC, Pedro Muñoz, al término del encuentro.

El tenso diálogo -que también fue monitoreado por el Presidente- se da en el marco del grave escenario social e institucional que atraviesa la provincia, que se cobró la renuncia de Carlos Sancho y que esta semana toma la forma de un paro docente de 5 días (ya son cerca de 40 los días de clase perdidos), además de una huelga estatal que arrancó ayer y un paro de municipales de Río Gallegos.

  • Participantes

    El nuevo capítulo de las conversaciones arrancó cerca de las 17 y volvió a sentar a una misma mesa al ministro de Economía, Juan Bontempo, y a la titular de Educación, Silvia Esteban, con los dirigentes de la combativa Asociación de Docentes de Santa Cruz, Pedro Muñoz y Mónica Galván.

    Sugestivamente, pegó otro faltazo el ministro de Educación y candidato porteño, Daniel Filmus, a quien intenta el Presidente proteger para que no se erosione aun más su candidatura con vistas a los comicios del 3 de junio. Filmus envió en su lugar al subsecretario de Planeamiento Educativo, Osvaldo Devries.

    Peralta, en tanto, prefirió seguir desde afuera las negociaciones de sus funcionarios (con quienes mantuvo permanentes contactos) para dejar actuar a quienes desde el principio encabezaron el diálogo con el gremio y, claro está, para evitar exponerse a un riesgoso desgaste en su poder de gestión cuando no se cumplió aún una semana de gobierno.

    Anoche, el principal punto de discusión giró en torno al modo en que se llevará adelante la reactivación salarial, en tanto que los docentes rechazaban la posibilidad de que la inclusión de las sumas al básico sea escalonada, y exigían la devolución de los descuentos por los días no trabajados.

    «La prioridad de Peralta es resolver el conflicto docente; se va a quedar en Buenos Aires hasta que la situación se encarrile», aseguraron ayer en el entorno del mandatario.

    Sabe el gobernador, que una vez que calme ese malestar, deberá inmediatamente ofrecer subas al resto de la administración pública, acordes al tenor de la concesión a los maestros.

    A diferencia de los anteriores contactos en Trabajo, en este caso los enviados del gabinete llegaron con un nuevo y doble respaldo: el de un flamante gobernador dialoguista como líder del Ejecutivo (recibido ayer por Kirchner), y con la confianza que el ex sindicalista se ganó del crítico obispo de Río Gallegos, Juan Carlos Romanín.

    Por la mañana, Peralta participó por primera vez de un acto institucional en la Casa Rosada junto al Presidente, tras el cual ambos mantuvieron un encuentro de una hora a solas en el despacho presidencial, en el cual volvieron a analizar el tenso escenario y a repasar el borrador de propuesta salarial.
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