3 de agosto 2005 - 00:00

Los Gatos tuvieron al fin ayer un homenaje

El Senado homenajeó ayer al grupo Los Gatos Salvajes de los años '60 -quienes luego pasaron a llamarse Los Gatos a secas y que entre otros temas lanzaron «La Balsa»- por cumplirse los 40 años de la primera grabación de rock. Hasta allí la cuestión puede parecer exótica, pero no se diferencia de los múltiples homenajes que abundan en esa Cámara en los últimos tiempos con mucha más frecuencia que las votaciones. Esta vez el evento fue organizado por la Unión del Personal Civil de la Nación y puede decirse que el Senado actuó como salón de fiestas. Lo que nadie sabía era que el personal de la casa se iba a rebelar. La crisis comenzó por la mañana en la Cámara de Diputados. La Asociación del Personal Legislativo y la Asociación de Trabajadores del Estado comenzaban otra protesta en pedido de aumentos salariales. No hubo esta vez toma de oficinas ni de los recintos -como hace unos meses-pero sí multitudes con bombos en los pasillos del Palacio y el Edificio Anexo.

El epicentro estuvo en las puertas de las oficinas de Eduardo Camaño. «Las autoridades de la Cámara nos propusieron que lleváramos la protesta a la Jefatura de Gabinete», decía ahí Horacio Alvarez, titular de ATE en el Congreso. El mensaje ahora es que el aumento de salarios está trabado porque el Congresodelegó en el Poder Ejecutivo todas las facultades necesarias para tomar esa decisión.

La protesta luego pasó al Senado y cuando llegaron allí los sindicalistas se encontraron a Los Gatos en pleno espectáculo musical. Hubo presiones y pedido de solidaridad a los «compañeros» de UPCN que habían organizado el evento cultural junto a los coordinadores de Cultura del Senado, Juan Carlos Damico y Sebastián Berardi.

Al ver que UPCN no se subía al reclamo, bloquearon las salidas del edificio, al punto que Daniel Scioli tuvo que salir a saludar a Los Gatos -Guillermo Romero, Juan Carlos «Chango» Pueblas, Tito Adjaiye, Ciro Fogliatta y Litto Nebbia-y actuar como salvoconducto para que pudieran conseguir la calle. Allí se encontraron con otro cordón de empleados del Congreso que tampoco les permitía salir y sólo una negociación con UPCN destrabó la cuestión.

Resultado: se levantaron las reuniones en varias comisiones -por orden de los empleados que quitaban colaboración-, se anunció un plan de lucha que amenaza con paralizar hoy las sesiones, nadie aceptó negociar un peso de aumentos y Los Gatos tuvieron que salir, plaqueta en mano, a los empujones en medio de una pelea sindical.

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