16 de agosto 2012 - 23:05

"Los jóvenes en el mundo están enojados y frustrados"

Anya Schiffrin está casada con el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz.
Anya Schiffrin está casada con el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz.
A partir del 2010 el mundo presenció una serie de revoluciones y protestas en los países árabes. Estos alzamientos populares más conocidos como la "Primavera Árabe" provocaron importantes cambios políticos. Paralelamente en Europa el movimiento de los Indignados se hacía oír en numerosas capitales del viejo continente. El reclamo por trabajo y en contra de los ajustes llegó también a los Estados Unidos con la consigna de "Ocupar Wall Street" reflejando las protesta de miles de norteamericanos ante la crisis. Estos manifestaciones populares que se dieron en diferentes partes del mundo tuvieron, sin embargo, puntos en común que se analizan en el libro" Desde Cairo a Wall Street: voces de una primavera global. (From Cairo to Wall Street: Voices from the Global Spring 2012). Su autora Anya Schiffrin, casada con el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz , es profesora de la Escuela de la de Asuntos Internacionales y Públicos Universidad de Columbia y dirige los programas de capacitación en la Initiative for Policy Dialogue, una red internacional de economistas con sede en Columbia. Sobre la crisis internacional público en el 2010, Malas Noticias: como la prensa americana se perdió la historia del siglo (2010) y próximo a salir "Ahora, ¿somos todos keynesianos?".

Schiffrin junto a su marido Stiglitz estuvo en las convulsionadas calles de Egipto, España, Túnez, Grecia, entre otros lugares donde tuvo la oportunidad de recoger de primera mano testimonios de los principales activistas. Anya explica que uno de los puntos común entre los manifestantes egipcios, tunecinos, con los habitantes de Estados Unidos es que la protesta constituye una demanda generacional. "Es una frustración de gente joven, es gente joven enojada que siente que las generaciones que las anteceden los han defraudado, no han hecho las cosas apropiadamente", explica. A pesar que las manifestaciones eran en contra de los planes de ajuste (que en su mayoría continúan aplicándose) estos movimientos tienen sus límites, explica la autora. A continuación las partes más salientes del dialogo mantenido con ámbito.com.

Periodista: ¿Cómo surge la idea de entrevistar a los protagonistas de las manifestaciones que se sucedieron en Túnez, Egipto, Grecia, España y Wall Street?

Anya Schiffrin: Después que comenzó la crisis financiera en el 2008 mi marido (Joseph Stiglitz) me dijo ahora van a comenzar protestas en todo el mundo. Yo pensé que él era muy pesimista, sí estábamos de acuerdo en que algo iba a ocurrir y estuvimos esperando a ver cuándo la gente iba a salir a la calle. En enero del 2011 estábamos cenando en El Cairo el día que cayó el régimen de Ben Ali en Túnez. Al día siguiente fuimos a la casa de un ministro, era tan rico, no puedo ni siquiera describir su casa, tenía un jardín enorme, y tanto personal de servicio, es indescriptible la riqueza. Uno podía ver y entender en Egipto porque había tanta bronca y resentimiento y unas pocas semanas después todo colapsó. En ese año a cualquier lado que íbamos veíamos protestas. Estuvimos en julio, en Grecia y había manifestaciones, en Madrid con los indignados. Y finalmente en septiembre estas protestas llegaron a los Estados Unidos.

P. ¿Qué le pasó a los americanos cuando vieron manifestaciones en Wall Street, cómo reaccionaron?

A.S.: Fue increíble. Al principio la prensa casi ignoró estas manifestaciones y cuando estos movimientos comenzaron a expandirse la prensa americana comenzó a cubrir más los temas referidos a desigualdad en el país y cómo estaba afectando a la gente. Creo que la prensa de alguna manera convalido la austeridad. Porque durante la crisis asiática los artículos periodísticos hacían eje en que esos habían sido países corruptos, que se merecían por lo que estaban pasando y que necesitaban hacer ajustes. La prensa nunca criticó esto porque como los países asiáticos devaluaron sus monedas y por lo tanto en un par de años se recuperaron. Pero lo que está pasando en Europa es que las medidas de austeridad están provocando que las cosas estén peor. Ahora la prensa es mucho más crítica con los planes de ajuste que antes y apoya mucho más a los planes de estímulo. Al ver todas estas protestas en el mundo decidí que sería interesante que los manifestantes cuenten sus historias.

P. ¿Cómo fue recogiendo sus testimonios?

A.S.:
Mucha gente nos ayudó, encontramos que muchos manifestantes nos escribieron contando sus posiciones y aquellos que estaban muy ocupados los entrevistamos, por ejemplo, por teléfono. Tal fue el caso del manifestante de Egipto que lo llamaba todos los días a las 3 de la madrugada mientras él se encontraba en la Plaza Tahrir que está ubicada en un punto céntrico de El Cairo.

P: ¿Encontró algún punto en común en todas estas protestas mundiales?

A.S
.: Algunas personas piensan que las protestas de la Primavera Árabe, de Grecia y de España, de Wall Street son temas diferentes pero lo que descubrí es que están conectadas. Lo que la gente tiene en común es: en primer lugar, un tema generacional. Es una frustración de gente joven como ocurre en Chile (con las protestas de estudiantes), es gente joven enojada que siente que las generaciones que las anteceden los han defraudado, no han hecho las cosas apropiadamente. En todos estos lugares hubo un fracaso económico junto con la imposibilidad y el fracaso del sistema político que no puede resolver el problema. En muchos países los jóvenes cuestión el alto endeudamiento que tiene por el costo de la educación, como es el caso de Chile pero también en Inglaterra y en los Estados Unidos. La falta de empleo para los jóvenes en Egipto, Túnez, España y Grecia, es un problema común.

P. ¿Qué otros aspectos le llamó la atención de los manifestantes?

A.S.:
Muchos de los manifestantes con los cuales conversé a largo del mundo tenían otro punto en común: se sentían muy solos, que nadie los entendían, se sentían tan frustrados, tenían tanto miedo de hablar, especialmente en países como Tunez. Un tema muy importante acerca de las manifestaciones es que sintieron los participantes sintieron que pertenecían a una comunidad mundial y, uniéndose a las manifestaciones, era dejar de estar solos. Esto lo vi en todos lados, en España, Grecia, Túnez, no conocían sus vecinos pero cuando estaban en las plazas, escuchaban las historias, todos se sentían igual. Los manifestantes realmente disfrutaron el estar todos juntos y conocer otras personas, se sintieron parte de una comunidad. Los manifestantes de Estados Unidos se comunicaban con los Indignados (en España), con los de Grecia, Túnez, Egipto, todos estaban conectados. Otro punto es que todo creían mucho en Internet, para ellos Internet y las redes sociales era el camino para encontrarse, para comunicarse.

P. ¿Cree que Internet cubre el vacío que dejan los políticos al no escuchar los pedidos de la gente?

A.S.: Sí, Internet es el lugar donde se pueden expresar y escucharse. Internet es un lugar donde hablar. Ahora se están llevando a cabo muchos estudios acerca del rol de Facebook y Twitter durante las protestas en la Primavera Árabe. Se hicieron encuestas durante las manifestaciones y constataron que Internet fue un enorme convocador. Philip Howard, quién escribió el libro sobre Democracia Digital, sostiene que la difusión que permite la tecnología en combinación con otros factores contribuyen a la transición y consolidación de un proceso democrático. Si bien Internet no construye una democracia, sin duda, está logrando efectos en el proceso.

P: Resulta difícil hoy en día imaginar que un gobierno pueda controlar toda la comunicación. ¿No cree que Internet ayude a la democracia?

A.S.: Si, sin duda. Por ejemplo, en Malasia o Singapur la prensa era totalmente controlada hoy esto ya no ocurre, además no sería posible. Una de las entrevistas que hice fue un joven egipcio que participó en las protestas observó que ya no es necesario llegar a toda la sociedad para lograr un cambio, solo se necesita algunas personas y Facebook es el camino para llegar a las personas necesarias y correctas. Así, luego se fueron convocando para la Plaza Tahir.

P.: ¿No le pasó nada la clase política al ver estas grandes manifestaciones? Porque en España el movimiento de Indignados fue muy importante pero el cambio de gobierno no significó el abandono a las políticas de ajuste.

A.S.: Es que estos movimientos tienen sus límites. He vuelto tanto a Egipto como Túnez y lo que observé que esos fantásticos jóvenes activistas no avanzaron en otros pasos. También lo vi en los Estados Unidos. Es que para que las demandas de los manifestantes puden prosperar en cambios políticos deben convertirse en una estructura organizada. La única manera de lograr cambios políticos en contando con apoyos de partidos políticos, sindicatos y si se está organizado pero muchos de los manifestantes no querían ser cooptados. El movimiento de "ocupados" en los Estados Unidos ya no está muy activo y no logra mucha atención. Pero, si lograron algo importante y efectivo: cambiaron el debate y consiguieron que los problemas que tenían sean escuchados por la gente.

P: Pero, si no se avanza en conformar un partido alguien debería tomar el mensaje de la protesta....

A.S.: Sí, claro. Los manifestantes si bien saben que con protestar no es suficiente de todas
maneras creen que es mucho. En Egipto están violando mujeres en la Plaza Tahir como un mensaje de los sectores de la derecha hacia los Indignados para hacerles saber que la Plaza es un espacio público. Las Plazas son simbólicas, el violar mujeres es para enviarles unos mensajes a los manifestantes, "esta no es la plaza de sus protestas". Estar en la plaza, haciendo una asamblea lo consideran muy importante.

P.: Porque estas protestas que han tenido un mensaje común: no a los ajustes, más trabajo, no se correspondió con cambios. ¿Para quién gobiernan los que gobiernan y cuántos representan los que protestan?

A.S.: Lo que observé es que los manifestantes en su gran mayoría eran jóvenes y por el otro lado los poderes son muy fuertes. Por ejemplo, en los Estados Unidos se puede protestar todo lo que se quiera pero eso no cambia la estructura de poder.

P: ¿Usted cree que Internet se convertirá en el "plaza" de las protestas de la gente?

A.S.:
Sí y no. Continuará siendo un lugar de protesta pero creo que lo más importante es que continuará conectando y animando a la gente a ir a las calles. Es un llamado de atención para la clase política y cambia el debate.

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