Los Kirchner, desde El Calafate, ven todo bien

Política

En su retiro en El Calafate, el matrimonio Kirchner se enfrascó el fin de semana largo en un análisis sobre el impacto de la crisis en el país, y desde allí bajó línea a sus operadores para transmitir tranquilidad, pero en un marco de cautela.

El libreto oficial repite como un abracadabra mágico las palabras «robustez» y «solidez» como categorías que, según sostienen, permitirían amortiguar el contagio. Esa apreciación surge de una radiografía que repasa los principales indicadores macroeconómicos. Vistas las cosas a la distancia -y más mirando con un telescopio al revés- los problemas parecen más pequeños.

Por momentos, sobre todo en boca del ex presidente, se escucha una definición más excesiva: «Estamos blindados». Más cauta, la Presidente dejó de lado el tono burlón y ya admite posibles «secuelas económicas y sociales».

En esencia, la Presidente y su esposo repitieron a ministros y funcionarios un poema positivo que, detallaron, se sostiene en proyecciones -es Kirchner, se sabe, quien devora con más fluidez datos económicos- sobre cómo cerrará el año y cómo se encarará 2009.

A continuación, un detalle:   

  • Superávit. Las cuentas de 2008 cerrarán, según el pronóstico de la Casa Rosada, con un superávit de entre 3,28% y 3,30%, unas décimas por encima de lo proyectado a principios de año, que estipulaba un cierre del orden de 3,17%. Esa evaluación no se detiene en un detalle obvio: como práctica habitual, los Kirchner suelen reducir las expectativas para tener luego mayor discrecionalidad. Cuando se proyectó 3,17% para 2008 en realidad se imaginó un número mayor, cercano a 3,5%, incluso por arriba del real que ahora estima el matrimonio presidencial.   

  • Crecimiento. Al cierre del año, la economía habrá crecido alrededor de 8 puntos, repiten en el gobierno, en función de los cálculos que hicieron Cristina y Néstor Kirchner en su retiro sureño, númerosque ya habían evaluado a fines de la semana pasada en Casa Rosada y Olivos.   

  • Dólar. Se continuará con el valor «administrado» que propone Martín Redrado y se explicó el repunte de los últimos días de la semana última porque se está «revaluando en todo el mundo». «No ocurre sólo en la Argentina», explican. Se evita hablar de un techo pero se descarta, en paralelo, incentivar una devaluación para compensar la caída del real.   

  • Brasil. En la relación con el principal socio comercial se confía en que las salvaguardas del Mercosur impedirán movimientos bruscos que afecten la producción local -de todos modos se seguirá gestionando una bilateral con Lula da Silva- y se entiende que la devaluación del real fue producto de una sobrevaluación previa que tuvo la moneda brasileña.   

  • Exportaciones. El análisis del gobierno opera sobre la hipótesis de que, por las características de las exportaciones argentinas, una probable retracción en el consuno mundial no afectará gravemente las ventas al exterior, sobre todo porque se exportan commodities vinculados con alimentos e hidrocarburos. «Aun en medio de una crisis fenomenal, el mundo no va a dejar de comer», es la argumentación básica del gobierno.   

  • Club de París. La postura oficial -más allá de cómo se traduzcan los mensajes de Carlos Fernández en el exterior- es insistir con el convencimiento de que la Argentina cancelará su deuda con ese organismo de crédito y lo hará «en cash» pero, claro, «a término». La decisión es ratificar la voluntad de pago y de cumplir los compromisos, pero se especula con que la negociación con el Club de París, que integran 13 países, demorará tiempo -¿hasta el segundo trimestre de 2009?- y eso otorga algún plazo de gracia para no recurrir a las reservas en un momento de volatilidad internacional.   

  • Deuda. Los pagos de 2009, que rondan los 20 mil millones, están «cubiertos». Esa es la posición que exponen los Kirchner y transmiten entre sus principales colaboradores para tratar de contagiar tranquilidad y confianza. ¿Cómo? Con superávit se cubrirían 10 mil millones, mientras que el resto se obtendrá mediante la prórroga de los Préstamos Garantizados (PG) -u$s 4.000 millones- y otra parte vía ingresos provenientes de la reapertura del canje de deuda, que calculan del orden de 3.500 millones. Así y todo, quedan en suspenso otros 2.500 millones.   

  • Canje. La estimación, a priori, del canje de deuda es que de los 19.000 millones que no participaron de la operación de 2005, aceptarán participar en este tramo los tenedores de unos 14 mil millones, lo que arrojaría un nivel de adhesión superior a 70%, todavía más alto que el encabezado en su momento por Roberto Lavagna. ¿Motivos de ese optimismo? «Los bancos van a aceptar el canje porque si no, en medio de esta crisis, también van a tener que previsionar por incobrable la deuda argentina», dicen en el gobierno, haciendo una lectura al menos lineal. Como el canje de bonos prevé que cada tenedor pague 25% del nuevo bono que recibe, sobre la estimación de que ingresen 14 mil millones, se obtendrían 3.500 millones que se destinarían a cubrir la deuda de 2009.
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