La crisis política lanzó a los partidos del oficialismo y de la oposición a un torbellino de hiperactividad verbal y en reuniones. El hilo común a todos fue el rechazo del plan que Ricardo López Murphy lanzó el viernes pasado, que se manifestó con matices.
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El Frepaso condicionó su permanencia en el gobierno a la salida del ministro de Economía.
El peronismo lanzó un apoyo político a una concertación, insistió en no cogobernar y centró el rechazo no sólo en el programa económico sino también en el pedido de cesión de superpoderes al Ejecutivo, un reclamo de Domingo Cavallo para sumarse a la gestión aliancista.
Los radicales, por su lado, fueron los más enfáticos en apoyar políticamente al gobierno pero también rechazaron el plan López Murphy.
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