El senador por MisionesMario Losada asumió anoche como presidente provisional del Senado, cargoque -frente a la renuncia de Carlos Chacho Alvarez-lo ubica en el primerescalón de la línea sucesoria de Fernando de la Rúa. Es decir, unvicepresidente de hecho. La coronación de Losada, quien reemplazó alradical mendocino José Genoud, se produjo por aclamación en la sesiónordinaria que siguió a la especial, destinada a aceptar la dimisión de Chacho.Losada fue propuesto formalmente por su correligionario Jorge Agúndez(San Luis) para cubrir la vacante en el recinto. Previamente al juramentode rigor ante Antonio Cafiero (máxima autoridad del cuerpo por larenuncia de Genoud), Losada se paseó entre propios y ajenos, enmedio de una ovación.
Los peronistas, quenunca ocultaron su predilección por este radical (de la terna original, habían«vetado» al cordobés Luis Molinari Romero y al catamarqueño PedroVillarroel), estaban satisfechos como si se tratara de un justicialista más.
Losada
Frase clásica
Con una sonrisa que nole cabía en la cara, Losada debutó exactamente en la presidencia alternaa las 20, con la clásica frase «continúa la sesión». Aunque la escasez dequórum obligó a pasar a un cuarto inter-medio. Losada no se desalentópor lo que, para un lego podía sonar a abuso de confianza de sus«subordinados», y aprovechó para encabezar un besamanos menos formal, junto afamiliares y amigos.
La nominación delmisionero recogió adhesiones múltiples. Obviamente, no se hicieron rogar loscomprovincianos del elegido. Jorge Oudín (PJ) fue el primero enderrochar elogios surtidos. Hasta su compañero Julio César Humada rompiósu bajísimo perfil -es poco usual que exponga más de 5 minutos en lassesiones-. Previamente, en la misma sesión, quedó asentada la dimisión de Genoud.La mordaza, que rigió el rápido tratamiento de la renuncia de Chacho, enla sesión especial precedente, se desató en ese momento por su propia fuerza.Saltó la térmica.
Un emocionado Genoudse-ñaló que no podía olvidar que, «cuando me tomó juramento EduardoMenem estaban aquí todos los ministros designados por De la Rúa; incluso estabael vicepresidente.» «Entendí -prosiguió, en franco tono despechado-quese trataba de un reconocimiento a una trayectoria». «Por eso -sefastidió-, no entiendo que, en tan pocos meses, íbamos a quedar envueltos enun escándalo político y una crisis política de tamaña magnitud.» Evocandola figura de Ricardo Balbín, casi con lágrimas, concluyó: «Ni odiosni rencores».
Acusaciones
Jorge Yoma
El radical Luis Leónsalió al cruce y sostuvo que «nosotros, podríamos hablar de López Rega yde cuando Perón echó a los Montoneros de la Plaza de Mayo». El análisis porla salida del mendocino no tardó en reencauzarse tras la palabra del peronistasantiagueño Omar Vaquir.




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