12 de agosto 2004 - 00:00

Luego de Castells, Moyano pactó pacificación en CGT

Abrazos, loas y la promesa de compartir un acto político intercambiaron ayer Hugo Moyano y Raúl Castells, encuentro que amagó con una crisis en la CGT que luego fue trabajosamente adormecida.
Abrazos, loas y la promesa de compartir un acto político intercambiaron ayer Hugo Moyano y Raúl Castells, encuentro que amagó con una crisis en la CGT que luego fue trabajosamente adormecida.
La tregua se firmó dos horas después de que Raúl Castells, al frente de un batallón de piqueteros, abandonó las oficinas de la CGT donde, escoltado por un puñado de aliados, lo había recibido Hugo Moyano, encuentro que representó la primera crisis (pública) tras la unidad gremial.

Pero hasta el final, antes de que durante la reunión del consejo directivo se pactara la distensión y el silencio, Moyano y Susana Rueda -compañera del camionero en el triunvirato y la otra protagonista de la cinchada- continuaron con las críticas cruzadas.

La última perdigonada, un rato antes de sellar la armonía, la lanzó Moyano: abrazado a Castells, aplaudido por los piqueteros, el camionero castigó a los que «creen que pueden ocultar a los desocupados abajo de la alfombra». No la nombró, pero la destinataria era, obvio, Rueda.

Temprano, por radio, la santafesina aportó su propio comentario ácido: «Algunos dirigentes deben dejar de lado los personalismos» y volvió a cuestionar a su coequiper porque recibió a Castells sin consultar al resto de la comandancia sindical.

También intervino Castells: «Vio cómo son las mujeres: se ponen un poco nerviosas».

El toreo verbal en el que se entretuvieron Moyano y Rueda en los últimos días fue el eje de la reunión del consejo directivo cegetista. Ocupó más tiempo que los reproches al gobierno porque anunció aumento de jubilaciones y sueldos sin siquiera anoticiar a la CGT.

Luego de varias intervenciones, habló el camionero.

-Debemos tener cuidado con las declaraciones. No podemos tirar por la borda los esfuerzos que hicimos para lograr la unidad
, pidió Moyano, que no es precisamente mudo.

-Sí, todos debemos tener cuidado pero no sólo con las declaraciones
, le respondió Rueda.

• Mensaje

Todo quedó ahí: un acuerdo -sobreentendido-de que las discordias y rispideces, propias de una junta todavía joven, deben quedar en casa. Para afuera,en boca de un cacique gremial, un mensaje preciso: «No existe ninguna posibilidad de que la CGT se fracture».

Sin embargo, Moyano consolidó su cercanía con Castells. Les juntó la cabeza a diez caudillos para que su despacho no luzca desierto: entre otros, Omar Viviani (taxis), Julio Piumato (judiciales), Omar Suárez (SOMU), Juan Carlos Smith (dragado), Mabel Ruiz (modelos) y, para sorpresa de muchos, al hombre del plástico Vicente Mastrocolla, ligado al menemista MOP.

Castells
, en tanto, llevó a su generalato: su mujer Nina Peloso, Ovidio Pepe, el sindicalista santafesino Edgardo Quiroga y Cristina Ruiz, dirigente gremial que importó desde Caleta Olivia, ciudad donde durante dos semanas los trabajadores mantuvieron tomada una planta.

Adentro, con mate y agua mineral como todo buffet, Moyano escuchó a su visitante enumerar el largo petitorio que eleva contra
Néstor Kirchner reclamando un salario mínimo de $ 800, jubilaciones de, como mínimo, $ 500 y subsidios para desocupados de $ 350.

«Tenemos muchos puntos en común»,
dijo, ya afuera, el camionero que durante la reunión casi no emitió palabra. Dejó que el aval a los pedidos de Castells los expresen sus aliados, por caso, respecto del planteo del piquetero de fijar un régimen laboral de 6 horas diarias.

• PAMI

Sólo intervino, locuaz, para hablar sobre los jubilados. «El movimiento obrero no está sólo conformado por trabajadores, sino también por quienes fueron trabajadores, los jubilados», dijo Moyano para la sonrisa de Castells, que leyó en esa mención un aval a su plan para desembarcar de la mano en el PAMI.

En ese organismo,
Graciela Ocaña viene prometiendo elecciones, y Castells ya tiene su candidata: Perla Cardozo. En el MIJD confían en que el camionero de la CGT los acompañará. Al punto que acordaron realizar un acto, posiblemente en la Federación de Box, con Moyano y Castells, juntos sobre el escenario.

El mitin no tiene fecha pero, según lo convenido, Moyano y Castells volverán a reunirse en poco tiempo. «La CGT tendrá las puertas abiertas para todos los luchadores», despidió el camionero a Castells de la sede de Azopardo.

En el cuarto piso, a esa hora, mordiéndose los labios para no reprenderlo, lo esperaban sus socios
«gordos» para terminar de amasar la paz.

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