El macrismo insistirá hasta la última hora que precede a la campaña electoral en afianzar las voluntades que concentra en los barrios del sur porteño. Esa idea, de acaparar en las zonas de ingresos medios bajos y bajos de la Ciudad de Buenos Aires, persiste en el candidato a diputado nacional por el PRO, Mauricio Macri, quien no quiere abandonar, ni cambiar, el estilo que hasta el momento lleva su campaña electoral. Esa mecánica va acompañada del timbreo por distintos lugares de la Capital Federal, a cargo de todos los candidatos de las boletas; es decir, los que acompañan al empresario como postulante al Congreso y los que lleva detrás Marcos Peña, primer candidato a legislador local. Macri les ha impuesto que esas salidas barriales y las visitas a los vagones de las cinco líneas de subterráneo sean ahora diarias, ya no dos o tres veces por semana, como se pautaron en un inicio. El macrismo considera que en algunos barrios, especialmente los de zona sur, el consumo de TV por cable y de conexiones por Internet disminuye con respecto a otra geografía que estiman más acomodada. Por eso, los jefes de campaña, Horacio Rodríguez Larreta (h) y el peronista Cristian Ritondo, dan impulso a la presencia del propio candidato y, a través de él, a las propuestas que ha venido convirtiendo en eje de su propaganda, como la seguridad y el empleo. Macri hasta ha explorado un territorio que no imaginaba, por estos días. El candidato se reunió con la colectividad boliviana, en el barrio de Villa Soldati, que acercaría más de cincuenta mil representantes en la Capital Federal.
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Han tenido en cuenta, quienes planificaron esas entrevistas, que la Ciudad cuenta con un padrón especial para que los extranjeros puedan emitir su voto. En verdad, no son muy concurridas esas mesas, en las que están habilitadas cerca de diez mil personas, pero la votación no llegó a sumar 40% del padrón en la elección pasada, cuando Macri disputó contra Aníbal Ibarra la segunda vuelta. El jefe de Gobierno superó en mil votos de extranjeros al empresario, quien, condicionado por el sube y baja de los sondeos, no quiere ahora desperdiciar cualquier tipo de acción que le haga aumentar sus probabilidades, aunque sea en décimas.
Durante el fin de semana, en el macrismo se comentó la «denuncia» de Rafael Bielsa sobre una presunta reunión del primer candidato a legislador porteño que lleva Elisa Carrió, el ex mandatario de la Capital Federal, Enrique Olivera. El canciller aseguró que habrían visto a Olivera salir de la casa de Rodríguez Larreta (h), quien conduce el partido de Macri, Compromiso para el Cambio, hoy aliado en el PRO a Recrear, de Ricardo López Murphy. «Es mentira», aseguraron en las oficinas de CpC, y dieron como argumento que Larreta y Olivera son vecinos en la calle Coronel Díaz y su intersección con avenida del Libertador, casa por medio.
Hoy, para completar el fin de semana largo que transcurrió por la zona de Parque Chacabuco, entre otros vecindarios, el macrismo piensa continuar recorriendo el Sur, pero mirando más al río.
Estarán en Parque Lezama y en la Costanera sur, en un periplo que seguirá inclusive mañana, atravesando Parque Patricios y Pompeya. Por ahora, los macristas piensan terminar su actividad proselitista con una caminata por Villa Lugano -igual que el oficialista Rafael Bielsa,- y no está previsto que el cierre de campaña se realice con un acto formal. Es la idea que viene ganando entre los hacedores de la campaña, que creen que si el candidato sigue ofreciendo buenos augurios de los sondeos, no debe hacer ningún cambio brusco que pueda perjudicarlo.
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