2 de agosto 2007 - 00:00

Macri piquetero

Mauricio Macri, que ganó las elecciones porteñas prometiendo terminar con los cortes de calles, empezó a pensar en aplicarle ese método al gobierno de Néstor Kirchner si el Presidente no le cumple la promesa de traspasarle la Policía al distrito con los fondos para el funcionamiento. El electo gobernador piensa en una marcha vecinal que camine del Congreso a la Plaza de Mayo si se frustran los acuerdos de transición que conversó con el Presidente y que hasta ahora no han dado resultados. La prueba es el fracaso, por ausencia del oficialismo, de una sesión especial en Diputados para aprobar ese traspaso por ley.

¿Consulta popular o marchaa Plaza de Mayo? Mauricio Macri ve acercarse la fecha del 15 de agosto sin que se cumpla la promesa de Néstor Kirchner de destrabar en el Congreso la creación de una policía porteña autónoma. Por eso el jefe del PRO ya optó por presionar a la Casa Rosada a través de una multitudinaria marcha desde el Congreso hacia la puerta del despacho presidencial.

El macrismo no quiere repetir el amague de Jorge Telerman de convocar a una consulta popular porque cree que es innecesaria. «La Constitución nacional y también la de la Ciudad estipulan la autonomía porteña, entonces no me parece necesario convocar a una consulta», respondía Macri cada vez que se le consultaba sobre la frustrada iniciativa del saliente y calvo alcalde porteño.

Por eso en PRO ya comenzaron los preparativos de lo que imaginan como una multitudinaria marcha ciudadana de los porteños que reclame en la Plaza de Mayo la plena autonomía de la Capital Federal. El macrismo invitará a los principales referentes y candidatos de la oposición: Ricardo López Murphy, Elisa Carrió, Roberto Lavagna y hasta Telerman. Ayer Macri acudió a la Cámara de Diputados, donde desde 2005 ocupó una banca a la que renunció tras convertirse en el jefe de Gobierno electo de la Ciudad, para encabezar una conferencia de prensa tras la frustrada sesión especial convocada para modificar la llamada «ley Cafiero», que limita la autonomía capitalina.

  • Compañía

  • En la Cámara baja, ámbito donde Macri solía aburrirse ante la hegemonía kirchnerista y las inconsistentes divagaciones de muchos diputados, el empresario xeneize se mostró rodeado de legisladores propios pero también de lavagnistas. Eduardo Camaño, Eduardo Arnold y Lucrecia Monti, todos del Justicialismo Nacional que responde al ex ministro de Economía, rodearon a Macri en medio de sus reclamos. Puede ser que el ingeniero no le dé su apoyo explícito a ningún candidato presidencial de la oposición, pero si su convocatoria a la marcha a Plaza de Mayo resulta exitosa puede aparecer como el líder opositor indiscutido, aunque no enfrente a Cristina Fernández de Kirchner en las urnas.

    Ayer se revelaron algunas precisiones sobre la movilización macrista. Estaría encabezada por Macri pero la convocatoria sería a toda la ciudadanía. «No va a ser una marcha partidaria sino una movilización ciudadana», se entusiasmaban en un despacho PRO de la Cámara baja. ONG -ya son casi una obsesión del macrismo-, partidos políticos, asociaciones de amigos de comisarías, organizaciones de víctimas de la inseguridad y hasta el aporte logístico del experimentado Juan Carlos Blumberg serían los ingredientes esenciales de la movilización, que se realizaría antes del las elecciones presidenciales del 28 de octubre.

  • Intuición

    Es que aunque a Macri todavía le falte la experiencia de los políticos acostumbrados a prometer y no cumplir, el futuro jefe de Gobierno porteño ya intuye que Kirchner le impedirá asumir su cargo el 10 de diciembre con una fuerza policial autónoma de la Capital Federal. Y la devolución de gentilezas vendría con esta masiva marcha cuyo costo político lo pagaría más la primera dama y candidata oficialista que el saliente jefe de Estado.

    Contar con una policía porteña autónoma fue justamente la principal promesa de campaña de Macri a los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires. El Presidente le había prometido destrabar el tema en el Congreso antes del 15 de agosto pero, a menos de dos semanas de cumplirse ese plazo, los proyectosni siquiera empezaron a analizarse en las comisiones legislativas controladas por el oficialismo.

    A este ritmo, Kirchner le estaría propinando a Macri su bautismo de fuego en el poder al hacerlo incumplir con sus promesas de campaña, casi el ABC de la política criolla. «No descartamos ningún mecanismo que reivindique nuestros derechos», advirtió ayer Macri en una conferencia de prensa desde el Congreso. Flanqueado por 17 diputados, entre los que estaban Paula Bertol, Eugenio Burzaco, Pablo Tonelli, Federico Pinedo, Jorge Vanossi y Cristian Ritondo, Macri volvió a pedirle a Kirchner que cumpla con su palabra y le permita «hacerse cargo de solucionarles el problema de la inseguridad a los porteños».

  • Respeto

    «Esto no es algo entre Kirchner, que es Néstor, y Macri, que es Mauricio, es un tema de respeto a los vecinos que reclaman su autonomía», expresó el líder de PRO desde el salón «José Luis Cabezas» de la Cámara de Diputados.

    Más allá de la derogación parcial de la «ley Cafiero», la principal traba para que la autonomía porteña avance es el origen de los 900 millones de pesos que costaría financiar la nueva fuerza de seguridad. El kirchnerismo quiere que el gobierno capitalino aporte esa suma, mientras que en PRO aseguran que la Constitución nacional dispone la transferencia del servicio con sus correspondientes fondos. En el medio del conflicto, las provincias se oponen a que esos millones provengan de los fondos coparticipables. El único avance concreto logrado ayer por el macrismo fue el anuncio del santafesino Agustín Rossi, quien instruyó al cordobés Eduardo Acastello para que convoque a la Comisión de Asuntos Municipales para la semana próxima. Si el oficialismo cumple, la autonomía se destrabará en la sesión del 15 de agosto, justo sobre la fecha prometida por Kirchner.

    «No les estamos pidiendo a los gobernadores que pongan nada, con todos los problemas que tienen. Se trata de que la Nación nos traspase los recursos que hoy utiliza para manejar la Policía y que si nos pasan la Policía no los van a repartir entre las provincias. Sólo faltan 15 días para que se cumpla el plazo dado por el Presidente. La verdad es que no entiendo», rezongó Macri. Y aprovechó para pegarle a Aníbal Fernández: «El ministro de Interior no sabe cómo hacerlo, o no es una prioridad para él la inseguridad en la Ciudad, como tampoco lo es el caos del espacio público, generado por distintas minorías que no respetan a los ciudadanos».
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