Macri piquetero
Mauricio Macri, que ganó las elecciones porteñas prometiendo terminar con los cortes de calles, empezó a pensar en aplicarle ese método al gobierno de Néstor Kirchner si el Presidente no le cumple la promesa de traspasarle la Policía al distrito con los fondos para el funcionamiento. El electo gobernador piensa en una marcha vecinal que camine del Congreso a la Plaza de Mayo si se frustran los acuerdos de transición que conversó con el Presidente y que hasta ahora no han dado resultados. La prueba es el fracaso, por ausencia del oficialismo, de una sesión especial en Diputados para aprobar ese traspaso por ley.
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Es que aunque a Macri todavía le falte la experiencia de los políticos acostumbrados a prometer y no cumplir, el futuro jefe de Gobierno porteño ya intuye que Kirchner le impedirá asumir su cargo el 10 de diciembre con una fuerza policial autónoma de la Capital Federal. Y la devolución de gentilezas vendría con esta masiva marcha cuyo costo político lo pagaría más la primera dama y candidata oficialista que el saliente jefe de Estado.
Contar con una policía porteña autónoma fue justamente la principal promesa de campaña de Macri a los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires. El Presidente le había prometido destrabar el tema en el Congreso antes del 15 de agosto pero, a menos de dos semanas de cumplirse ese plazo, los proyectosni siquiera empezaron a analizarse en las comisiones legislativas controladas por el oficialismo.
A este ritmo, Kirchner le estaría propinando a Macri su bautismo de fuego en el poder al hacerlo incumplir con sus promesas de campaña, casi el ABC de la política criolla. «No descartamos ningún mecanismo que reivindique nuestros derechos», advirtió ayer Macri en una conferencia de prensa desde el Congreso. Flanqueado por 17 diputados, entre los que estaban Paula Bertol, Eugenio Burzaco, Pablo Tonelli, Federico Pinedo, Jorge Vanossi y Cristian Ritondo, Macri volvió a pedirle a Kirchner que cumpla con su palabra y le permita «hacerse cargo de solucionarles el problema de la inseguridad a los porteños».
«Esto no es algo entre Kirchner, que es Néstor, y Macri, que es Mauricio, es un tema de respeto a los vecinos que reclaman su autonomía», expresó el líder de PRO desde el salón «José Luis Cabezas» de la Cámara de Diputados.
Más allá de la derogación parcial de la «ley Cafiero», la principal traba para que la autonomía porteña avance es el origen de los 900 millones de pesos que costaría financiar la nueva fuerza de seguridad. El kirchnerismo quiere que el gobierno capitalino aporte esa suma, mientras que en PRO aseguran que la Constitución nacional dispone la transferencia del servicio con sus correspondientes fondos. En el medio del conflicto, las provincias se oponen a que esos millones provengan de los fondos coparticipables. El único avance concreto logrado ayer por el macrismo fue el anuncio del santafesino Agustín Rossi, quien instruyó al cordobés Eduardo Acastello para que convoque a la Comisión de Asuntos Municipales para la semana próxima. Si el oficialismo cumple, la autonomía se destrabará en la sesión del 15 de agosto, justo sobre la fecha prometida por Kirchner.
«No les estamos pidiendo a los gobernadores que pongan nada, con todos los problemas que tienen. Se trata de que la Nación nos traspase los recursos que hoy utiliza para manejar la Policía y que si nos pasan la Policía no los van a repartir entre las provincias. Sólo faltan 15 días para que se cumpla el plazo dado por el Presidente. La verdad es que no entiendo», rezongó Macri. Y aprovechó para pegarle a Aníbal Fernández: «El ministro de Interior no sabe cómo hacerlo, o no es una prioridad para él la inseguridad en la Ciudad, como tampoco lo es el caos del espacio público, generado por distintas minorías que no respetan a los ciudadanos».




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