26 de diciembre 2007 - 00:00

Macri vs. Scioli en temas que no son para guapos

Mauricio Macri
Mauricio Macri
La crítica de Daniel Filmus -votado para representar a los porteños en el Senado- a Mauricio Macri por el anuncio de privilegios a los enfermos residentes en el distrito en los hospitales de la Capital Federal, sumó más confusión a un debate inoportuno para el público. También para los funcionarios trabados en un problema en cuya discusión nadie puede hacerse mucho el guapo.

El senador imaginó, en defensa de la posición de Daniel Scioli, de impedir como rotulación que la basura de la Capital vaya a los repositorios de la provincia de Buenos Aires, que la gestión de Macri ha abandonado la tradición «solidaria» de los porteños. Como si muchos hospitales bonaerenses no ejercieran la misma discriminación; o como si los habitantes de la provincia careciesen de espíritu solidario. Lo recordó ayer el secretario de Gobierno de la Capital, Marcos Peña, cuando dijo que «lo mismo ocurre en Vicente López y en San Isidro que son gobiernos aliados del gobernador». El funcionario macrista reclamó que la Ciudad y la provincia puedan «sentarse de una manera madura, tranquila, a discutir una agenda metropolitana» y consideró que los ciudadanos no tienen «por qué sufrir falta de coordinación» entre ambas administraciones.

Para mayor enredo, el primo del gobernante porteño Jorge Macri, elegido para representar a los bonaerenses como diputado, usó ese privilegio para defender las posiciones de Macri en tierra ajena: «Es necesario que la provincia trabaje urgente para mejorar el sistema de salud y que nunca más un bonaerense tenga la necesidad de ir a buscar atención a un hospital de otro lado, como pasa hoy con la Capital Federal», estimó Macri.

Vocero de su pariente, el diputado afirmó que «el PRO está listo para sentarse a una mesa de trabajo» con Scioli. ¿Ignora que los funcionarios kirchneristas tienen orden de no exhibirse ni con Macri ni con el embajador de los Estados Unidos?

Filmus, que lo sabe, le respondió clarito: «Macri sitúa a la Capital Federal en malas condiciones para discutir temas del ámbito metropolitano» con el gobierno provincial.

  • Criterio

    Lo que traduce Macri con esa medida es la opinión de un sector de los porteños enojados con los altos impuestos que se pagan en el distrito, parte de los cuales se asignan a atención en hospitales públicos de vecinos de otras provincias e incluso extranjeros que viajan especialmente a atender. También las escuelas de la Capital Federal, aunque tienen un criterio de cercanía en la inscripción de los alumnos, reciben niños y jóvenes que vienen de la provincia de Buenos Aires.

    Ese problema recrudece cuando los impuestos suben en un distrito donde ya son altos; Macri los aumentó al asumir con el argumento de la crisis heredada y de los compromisos del Presupuesto del año próximo.

    El primer ademán de la nueva administración ante las críticas por esos aumentos fue señalar el odioso tema de la atención a vecinos de otras jurisdicciones, un problema que ocurre en otras ciudades del país y cuya solución no está, al menos como primera medida, en discriminar por residencia. Seguramente si el sistema de atención fuera mejorado esa discriminación sería una medida final a tomar después de que las jurisdicciones hubieran llegado a alguna solución.

    Como se planteó, lo que hace la dirigencia es trasladar a los vecinos una inquina odiosa que no ha podido resolver en instancias superiores. La respuesta del gobierno Scioli ha sido hasta ahora a través de su jefe de Gabinete y del senador Filmus. Seguramente el gobernador hablará cuando pueda proponer alguna medida que no implique confrontación. Pero frenar el depósito de basura de la Capital Federal es también una medida odiosa y que improvisa una solución para un problema secular. Que también tienen otras ciudades del mundo, que han modificado a costos altísimos y con acuerdos con otras jurisdicciones los sistemas de recolección, traslado, clasificación, reciclaje y disposición final de los residuos. Seguramente la limpieza de una ciudad es el mejor indicador de su desarrollo y por eso Scioli ha dicho que la basura es el principal problema de su administración, más grave incluso que la crisis financiera.

    Las protestas por basurales a cielo abierto en el conurbano son tan legítimas como la de los vecinos porteños que sufren impuestos altos contra prestaciones de bajísima calidad. Seguramente que ninguno de los dos problemas se va resolver frenando el ingreso de los enfermos del conurbano hacia la Capital o el ingreso de los camiones a la provincia de Buenos Aires.

    En lo político es un camino chino: la protesta de los bonaerenses -sanos y enfermos- contra Macri terminaría con su proyecto político personal. La protesta de los porteños, que han consagrado a Scioli varias veces como su representante, porque les dejó la basura en la puerta, haría tambalear su futuro político. Son temas éstos que por lo delicado no son para guapos; son para políticos o que estudiaron antes qué iban a hacer, o van a trabajar para encontrarles la solución. Nadie seguramente votó a Macri o a Scioli para que tomasen estas medidas o para que guapearan uno contra el otro a un lado y otro del Riachuelo.
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