26 de septiembre 2005 - 00:00

Macri y Bielsa concentran la campaña en 5% que comparten

Los candidatos a diputados por la Capital Federal se dedicaron a buscar votos en diferentes santuarios. Mauricio Macri, para cumplir con su socio Ricardo López Murphy, estuvo en la localidad bonaerense de San Nicolás, donde se honra a la Virgen. Rafael Bielsa en el bar Las Violetas, en el barrio de Almagro, otro santuario aunque metafórico.
Los candidatos a diputados por la Capital Federal se dedicaron a buscar votos en diferentes santuarios. Mauricio Macri, para cumplir con su socio Ricardo López Murphy, estuvo en la localidad bonaerense de San Nicolás, donde se honra a la Virgen. Rafael Bielsa en el bar Las Violetas, en el barrio de Almagro, otro santuario aunque metafórico.
Mauricio Macri enviará esta semana cartas personales a más de la mitad del padrón porteño, mientras Rafael Bielsa, entregado a la suerte de Néstor Kirchner, espera otro acto con el Presidente para levantar su perfil. En el último tramo hacia el cuarto oscuro, los candidatos se concentran en la disputa por votos kirchneristas. El empresario insistirá con sus propuestas sobre seguridad y empleo, mientras que el oficialista lo hará con su pertenencia al gobierno. La certeza corrió dentro del núcleo de campaña de Bielsa, que integran, además del coordinador Guillermo Oliveri, los candidatos a diputados nacionales y legisladores porteños del oficialismo. Con sondeos propios, los ingenieros electorales del ministro-candidato comprobaron que no han logrado revertir la peor situación para el oficialismo: adherentes a Néstor Kirchner aseguran a los encuestadores que votarán para que Macri se convierta en diputado nacional y no por Bielsa. Esos porteños se concentran particularmente en algunos barrios de la Capital Federal, como Mataderos, donde el sábado tanto el empresario como el canciller salieron a hacer rutina: caminata, timbre y arenga. Los datos que maneja el kirchnerismo -y también el macrismo- dan cuenta de 5% de votos de ciudadanos que ven con buenos ojos la gestión presidencial y la aprueban, pero que asocian esa simpatía con un próximo voto a Macri. Ese porcentaje no logra Bielsa perforarlo para remontar su campaña y posicionarse primero, como requiere el gobierno. Es casi lo que lo separa en los sondeos de la línea que tampoco consiguen superar ni Macri ni Carrió, en el juego de arrancarse votos unos a otros. El resto parece repartirse en los más de veinte candidatos que quedan, aun sin Domingo Cavallo ahora en la competencia. El kirchnerismo ha indagado en esa situación, ha optado por imponerle a Bielsa que conquiste el voto propio del PJ Capital y hasta lo ha llevado a una mesa puramente pejotista de miles de fiscales que trabajarán para garantizarle la existencia de boletas en el cuarto oscuro y su posterior recuento. Lo han convencido, además, sobre que la presencia de Kirchner en la gráfica de la campaña y en las imágenes es imprescindible. Sin embargo, ahora desconfían de esa estrategia que podría dejar así perdedor a Kirchner si no recupera Bielsa los votos.

El propio Presidente reniega de esa posibilidad y aseguran que acompañará a su candidato durante los próximos últimos 20 días de campaña. Inclusive, le han propuesto que camine con el canciller por Villa Devoto y ha dado su conformidad, pero nadie todavía se atreve a confirmar que será así. Por el momento, Kirchner no está participando en la cantidad de actos que se habían anunciado junto al canciller (uno por semana, habían planificado en el comando de campaña oficialista).

• Explicaciones

Ayer Bielsa recorrió, con otros postulantes, el barrio de San Telmo, hasta donde llegó el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, con la idea de armar su propia sensación de la aceptación que tiene su postulante. Es que dentro de ese 5% que parece, a menos de un mes de los comicios, esencial para darle vitalidad a la candidatura, tiene algunas explicaciones.

Una de esas razones es el propio desconocimiento de Bielsa que tienen los porteños a los que se les pretende arrancar ese voto faltante. No lo conocen lo suficiente, no terminan de asociar su rostro con su nombre, lo siguen haciendo más con su hermano y menos lo terminan de identificar con el candidato del Presidente. Por eso Macri, que conoce esas derivaciones, sólo trata de confrontar con el gobierno en función de «retener el voto propio», que cree le suma más que aquel sufragio que obtendría como de prestado.

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