21 de junio 2006 - 00:00

Madrid reclama ayuda que dice nunca fue préstamo

Madrid (enviado especial) - Felisa Miceli pasó ayer la tarde en su suite -se aloja también en el Intercontinental- estudiando los argumentos y las cifras a los que apelará en las tres principales exposiciones que debe realizar en este viaje: la entrevista con Solbes, la que mantendrá con Sebastián y el discurso ante el empresariado que la escuchará mañana. La reunión con el ministro de Hacienda, hoy, servirá para un repaso de toda la agenda económica de la Argentina, no sólo con España sino, en un par de puntos, con la Unión Europea. Solbes querrá conocer la opinión de la ministra sobre un par de enigmas que inquietan no sólo a los funcionarios españoles, sino a los profesionales de la economía. Por ejemplo, qué interpretación tiene la ministra del modo en que el gobierno combate la inflación. O dicho de otro modo: querrá saber cómo justifica Miceli la política monetaria y el régimen de control de precios de la administración.

Un capítulo aparte de la reunión entre Felisa Miceli y Pedro Solbes se lo llevará la propuesta de comenzar a discutir el pago de la deuda que la Argentina tiene con España por el blindaje. Es una iniciativa de Miceli, debido a que varias inversiones de origen europeo están detenidas porque las compañías no acceden a los seguros bancarios por el default en que cayó el país con otros Estados. La deuda de la Argentina con el Club de París alcanza u$s 6.000 millones. Pero sólo u$s 3.000 millones están en default. Dentro de ese paquete figura el pasivo con España: u$s 1.000 millones, de los que se hicieron efectivos u$s 800 millones. Hasta aquí la interpretación de Miceli.No será la de Solbes. Para el gobierno de España lo del blindaje no fue un préstamo por el que se constituía una deuda. Se trató, en cambio, de un fondo contingente para respaldar una situación de iliquidez transitoria. Por lo tanto, no correspondía que -como hizo Roberto Lavagna-se la remitiera al Club de París.

Por otra parte, la negociación bilateral tiene poco interés para los españoles: este tipo de deuda se negocia con todo el club, que luego prorratea entre sus miembros el dinero que va saldando ese pasivo. Precisamente por esto pretende Miceli abrir fuego en España: intentará que el gobierno de Zapatero abogue delante de los demás acreedores para que la deuda argentina se pueda negociar en un plazo muy prolongado, ya que no se le puede hacer una quita importante. Solbes también quiere una abogada. Le pedirá a Miceli que lo ayude a conseguir el voto de los países de mediano porte para que España pueda aumentar su cuota de participación en el Fondo Monetario Internacional (que preside su antecesor Rodrigo de Rato). La pondrá en apuros a la ministra: si se sigue el criterio de Solbes, por el cual los países deben tener una capacidad de decisión acorde con su PBI, la Argentina quedaría muy rezagada, sobre todo respecto de Brasil y México.

Miceli deberá usar, más que nunca, la sonrisa que dedica a aquellos para los que tiene una negativa. ¿Se hablará de otros asuntos? La Argentina tiene un contencioso con la Unión Europea por los embarques de semillas transgénicas, un litigio iniciado por Monsanto. Acaso forme parte de la agenda.

Dejá tu comentario

Te puede interesar