21 de noviembre 2005 - 00:00

Malvinas: Buenos Aires y Londres, sin acuerdo por el desminado

Raúl Alfonsín
Raúl Alfonsín
Entre hoy y el miércoles, en Londres, se reunirá el Grupo de Trabajo Conjunto para el Desminado de las islas Malvinas. Es el sexto encuentro de los negociadores de ambos países que se hará en un marco tenso porque a la fecha el gobierno nacional despachó catorce cartas de protesta al Foreign Office por asuntos de exploración petrolera, minera y pesca en Malvinas.

La relación con Gran Bretaña pasa más por la iracundia epistolar que por la búsqueda de puntos de acuerdo, leitmotiv de la función diplomática. Si se suma el reclamo «in voce» del embajador argentino Federico Mirré luego de que el gobierno de Tony Blair advirtiera a los turistas británicos sobre el peligro de atentados terroristas durante la Cumbre de las Américas que se celebró en Mar del Plata, las protestas llegan a quince. Un récord insólito que lo distingue de todos los gobiernos desde la presidencia de Raúl Alfonsín.

• Mandato internacional

El viceministro de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana, es quien controla las negociaciones para la realización del estudio de factibilidad sobre desminado de Malvinas. Esta iniciativa bilateral de levantar los campos de minas sembrados durante el conflicto del '82 responde a un mandato internacional. La Argentina y Gran Bretaña son miembros de la Convención de Ottawa que integran más de 140 países. Y el próximo 28 de noviembre se celebrará la sexta reunión anual de estados parte de la convención en Zagreb, Croacia, con objeto de evaluar los progresos alcanzados en la erradicación de los campos minados.

La reunión de Zagreb constituirá el primer encuentro de la comunidad internacional en un país del sudeste europeo para discutir sobre el problema global que plantean las minas antipersonal y comprometerse con las tareas de remoción y limpieza de los campos minados. Esta «obligación ante el mundo» y no otra es la razón del apuro en encontrar una fórmula de acuerdo para el levantamiento de las minas antipersonal en el archipiélago. El 13 de octubre pasado Taiana giró una nota al viceministro de Defensa, Jaime Garreta, y solicitó la designación de expertos militares para integrar la delegación que sesionará a partir de hoy y hasta el miércoles en el Foreign Office.

El ministro Guillermo Rossi-, subdirector de Malvinas, estará a cargo de la delegación y lo acompañarán el capitán de navío retirado Carlos Nielsen y el coronel Oscar Giacomelli. Como ocurre con casi toda la temática bilateral, el «factor kelper» se inmiscuye bloqueando las intenciones de las partes. En la sesión del Grupo de Trabajo Conjunto celebrada ente el 4 y el 6 de octubre pasado en el Palacio San Martín, los diplomáticos británicos advirtieron que los isleños habían expresado oposición a la presencia de oficiales argentinos en territorio malvinense. Es que en la etapa del estudio de campo se requiere el despliegue de los expertos de ambos países en el terreno para evaluar la factibilidad del plan de erradicación de las minas. Los kelpers nunca expresaron mucho entusiasmo por el desminado, los campos fueron señalizados y no se conocen accidentes que hayan afectado la vida de la comunidad. En cambio, están más preocupados por la contaminación ambiental que produciría en breve la erosión climática sobre el monumento a los caídos, erigido en el cementerio argentino de Darwin. Nunca se inauguró y carece de mantenimiento.

• Respuesta

La Cancillería respondió que a diferencia de otros entendimientos provisorios, los isleños no participan del plan de desminado porque lo rige una convención internacional (Ottawa), que la Argentina no cuenta con expertos civiles y que la calidad militar asegura el cumplimiento de las instrucciones que los expertos recibirán al respecto. También que si fuera necesario, los expertos argentinos no vestirán uniforme a condición de que tampoco lo hagan los expertos británicos.

Por ahora,
el estudio de factibilidad del desminado está en la etapa de presupuesto con un monto cercano a los 100 mil dólares. Resta ponerse de acuerdo en la modalidad de contratación de las empresas para el barrido de las minas y la presentación de una licitación internacional. Aquí hubo otro desacuerdo ya que los argentinos rechazaron la propuesta británica de atribuir al Ministerio de Defensa inglés la capacidad para contratar y el control financiero y operativo sobre el estudio principal del desminado.

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