3 de abril 2006 - 00:00

Malvinas: reclamo con discurso antimilitar

Néstor Kirchner intentó ayer seducir a los ex combatientes de Malvinas pese a que aún no tiene fecha la inauguración del monumento que los familiares de los 649 soldados argentinos muertos en la guerra de 1982 buscan concretar en el cementerio de Darwin.

En lo que fue la conmemoración del 24 aniversario del inicio de la Guerra de Malvinas, el santacruceño volvió a circunscribir su discurso sobre el conflicto bélico en fuertes críticas al último gobierno militar e instó a Gran Bretaña a negociar de buena fe el reclamo argentino de soberanía sobre las islas.

Pese a los anuncios, por el momento la estrategia de la Argentina consistió en insistir incansablemente ante todo organismo internacional donde tenga una oportunidad -Naciones Unidas, OEA, Grupo Río, Mercosur, Cumbre Iberoamericana, Comunidad Sudamericana de Naciones- y en ratificar su soberanía sobre las islas. Más allá de esta expresión de deseos, la negociación no parece avanzar por el momento.

Tal vez por eso Kirchner pidióayer «perdón» en el acto de El Palomar a los ex combatientes de Malvinas en nombre del Estado por el abandono que sufrieron tras la guerra y cuestionó a sectores económicos y civiles que acompañaron el conflicto armado insensato y siniestro de 1982.

Hasta ahora ni Raúl Alfonsín, ni Carlos Menem, ni Fernando de la Rúa o Eduardo Duhalde han conseguido que Londres cediera en su negativa a hablar de soberanía. El gobierno británico responde a las reacciones de los kelpers, quienes no están dispuestos a renunciar a la asistencia de Gran Bretaña.

  • Objetivo nacional

    «Las Malvinas no es un problema militar. Debe ser un objetivo nacional de todos los argentinos, con diálogo, diplomacia y paz, debemos recuperarlas para la Patria», aseguró Kirchner ante autoridades militares, gobernadores, funcionarios, dirigentes y cientos de ex combatientes a quienes se dirigió en el final de su discurso: «Perdón, y muchas gracias por lo que hicieron por la Patria».

    El Presidente aprovechó la ocasión para politizar el acto y volver a pegarle al último gobierno militar: «Malvinas fue otro de los crímenes dictatoriales. La decisión irresponsable puso de manifiesto las limitaciones que los técnicos del horror tenían para las verdaderas batallas».

    Kirchner ratificó la decisión de su gobierno de avanzar en la recuperación de la soberanía sobre el archipiélago « respetando la legalidad interna e internacional» por la vía diplomática «que no significa ir con la cabeza gacha, sino enfrentarnos con altura y dignidad por nuestros derechos». Sostuvo que se debe superar «el concepto militar equivocado, siniestro e insensato que diseñó y ejecutó» el camino hacia el conflicto bélico y avanzar en «incrementar gradualmente los recursos no militares hasta tornar insostenible la anacrónica situación colonial» en el archipiélago.

    «Reiteramos la voluntad de reanudar el diálogo con el Reino Unido, entre democracias, para resolver una controversia que afecta nuestras relaciones. Es un proceso al que pondremos buena fe y que demanda buena fe y disposición del Reino Unido de negociar la soberanía sobre las islas», reclamó el santacruceño.

    Pero el Presidente no apuntó sólo contra los jerarcas del último tramo de la dictadura, sino que hizo extensivas las críticas a los civiles y el poder económico que acompañó ese sistema, que apoyaron a la dictadura y que no salieron después a respaldar a nuestros soldados cuando volvieron.

    «Muchos de esos intereses siguen actuando en la Argentina. Se renuevan, cambian o toman diferente forma, pero el pueblo argentino debe tener memoria para consolidar el nuevo país», afirmó.
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