22 de enero 2008 - 00:00

Maniobra poco diplomática

La maniobra de importación de vehículos de lujo a bajo costo vía diplomática, para luego introducirlos ilegalmente en el mercado local a un precio mayor, es un clásico argentino y mundial, que se repite en todos los países que tienen regímenes proteccionistas para su industria automotriz. En diferentes momentos, hubo casos de este tipo en estados centrales como Estados Unidos, Alemania o Australia; pero se repiten periódicamente en mercados de países en vías de desarrollo que quieren fomentar a sus propias terminales.

Era el caso argentino de los 80, y ahora se repite en esta década, cuando para comercializar una unidad proveniente de algún mercado que no pertenezca a alguno de los estados del Mercosur, se debe pagar 35% más que el precio de origen en concepto de importación, más 21% del IVA correspondiente. Si bien este régimen permite cierto desarrollo para la producción local de vehículos de baja y media gama, provoca que los vehículos de alto valor tengan un precio
exorbitante, pese a no tener unidades comparables en el mercado interno.

Una maniobra parecida durante los 80 fue importar autos sin arancel ni IVA con patente para discapacitados. El caso más recordado fue el famoso Mercedes Benz que terminó llamando a la Justicia a Susana Giménez.

La maniobra detectada por la Cancillería, y que ahora tieneque ser investigada por la Justicia, es simple. Los funcionarios y agentes diplomáticos extranjeros tienen, gracias a la Convención de Viena, la posibilidad de ingresar vehículos sin pagar aranceles de importación ni liquidar el IVA. En el caso de los embajadores, deben estar al menos un año en el país, mientras que el resto de los agentes (en general personal de carrera diplomática) tiene que permanecer cuatro años en funciones locales. Luego de ese tiempo, y con un permiso especial de la Cancillería, la unidad puede ser nacionalizada: esto es, vendida dentro del país a un precio determinado.

Los delitos que se pueden cometer son varios, pero en la mayoría de los casos se trata de funcionarios que ingresan más de un auto, que permanecen menos tiempo en el país, o que directamente se dedican a importar y vender unidades dentro del territorio donde están acreditados.

Toda la operatoria es fiscalizada por el Departamento de Franquicias del Ministerio de Relaciones Exteriores, la dependencia que ahora es investigada por orden de Jorge Taiana. Obviamente hay funcionarios de ese ministerio que estarían involucrados, pero también muchos diplomáticos de carrera extranjeros y concesionarias de automóviles importados que operan en el país.

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