22 de enero 2003 - 00:00

Marín pidió veedores a OEA para controlar las elecciones

Rubén Marín, como vicepresidente del consejo nacional del PJ a cargo de la titularidad del organismo, le solicitó al secretario general de la OEA, César Gaviria, el envío de una misión de observación destinada a supervisar el proceso electoral del 27 de abril, donde se elegirá presidente y vice y una supervisión del proceso de internas partidarias.

El consejo nacional justicialista denunció así ante la OEA no sólo el peligro institucional que implica la posibilidad de falta de transparencia en las elecciones nacionales sino también «un riesgo fundamental» con el intento de suprimir la elección interna para designar candidato presidencial del PJ, a través de la implementación de neolemas, y que todos los candidatos peronistas vayan a los comicios generales.

El pedido de Marín al organismo internacional representa un importante agravamiento de la crisis institucional que comenzó con las dilaciones del gobierno en torno del proceso electoral. Por eso es que la necesidad de participación de veedores en una elección dentro del proceso democrático significa para la Argentina un hecho grave inusual y que podría traer consecuencias para la imagen internacional del país
.

En un carta enviada a Washington, Marín le describió a Gaviria que la Argentina «está atravesando un delicado momento político-institucional, enmarcado por una crítica situación económico social. La emergencia argentina sólo puede comenzar a superarse recuperando una gobernabilidad que sólo puede estar asentada en la más transparente de las legitimidades democráticas».

•Garantía

«Es precisamente en busca de garantizar esa legitimidad democrática que vengo a solicitar el auxilio de la Organización de Estados Americanos, en el marco de los mecanismos previstos por los institutos de la organización», explicó el gobernador pampeano.

Como dato curioso, Marín adjuntó a su carta a Gaviria, las declaraciones de Duhalde, de Néstor Kirchner, así como de precandidatos a la presidencia, gobernadores y juristas, en relación con el proceso electoral.

«Nuestro país está atravesando un delicado momento político-institucional, enmarcado por una crítica situación económico social. Este proceso ha estado signado por la renuncia de un vicepresidente de la República, un presidente electo y dos presidentes designados por la Asamblea Legislativa, incluyendo al mandatario actual, que ha dimitido por adelantado con fecha 25 de mayo. La emergencia argentina, estamos convencidos, sólo puede comenzar a superarse recuperando una gobernabilidad que sólo puede estar asentada en la más transparente de las legitimidades democráticas. Es precisamente en la busca de garantizar esa legitimidad democrática, hoy públicamente puesta en duda por el propio presidente de la República, por candidatos y precandidatos a la Presidencia y por distinguidas voces de la opinión pública que hoy vengo a solicitar el auxilio de la Organización de Estados Americanos, en el marco de los mecanismos previstos por los institutos de la organización», dice otro tramo de la carta a Gaviria.

Marín explicó que acudía a la OEA «ante una situación de peligrosidad para el ejercicio de esa democracia, como autoridad máxima en ejercicio del Partido Justicialista concurro ante usted para pedir la contribución de la OEA para preservarla. Por lo demás, si nada menos que el presidente de la República afirma sus dudas sobre las posibilidades de llevar a cabo la competencia para la postulación de candidatos a cargos públicos electivos, queda clara la inminencia de ese peligro y surge incluso la obligación política y moral de recurrir a los mecanismos previstos por la OEA, obligatorios para sus Estados miembros».

Según el titular del consejo, la Argentina es
«un país donde el presidente es, al mismo tiempo, alto dirigente del partido gobernante e interviene abiertamente no sólo en los debates internos en torno a las precandidaturas sino en el dictado de normas destinadas a obstruir, postergar o anular las elecciones partidarias».

Marín envió la carta a Gaviria hace una semana, fechada el 16 de enero de 2002, en un error que se atribuye a la celeridad por comunicarse con el secretario general de la OEA ante la urgencia de la situación argentina. Lo cierto es que ayer el original fue entregado en la sede porteña de la OEA en tanto que el secretario general ya recibió la comunicación vía e-mail.

El presidente en ejercicio del justicialismo apeló en su presentación a
«la circunstancia de que la misma carta declara que la protección a la democracia no se limita solamente a promover acciones después de que ésta resulte violentada, sino que apunta a tareas de previsión y fortalecimiento apenas alguno de sus eslabones se debilita... la Constitución Nacional de la Argentina, en su artículo 38 otorga a los partidos la jerarquía de instituciones fundamentales del sistema democrático... la misma Constitución establece que su creación y el ejercicio de sus actividades son libres dentro del respeto a esta Constitución, la que garantiza su organización y funcionamiento democráticos, la representación de las minorías, la competencia para la postulación de candidatos a cargos públicos electivos, el acceso a la información pública y la difusión de sus ideas».

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