14 de septiembre 2001 - 00:00

Más amenazas de bomba causaron caos en Washington y Nueva York

En medio de un día caótico, que incluyó varias amenazas de bomba y la inédita evacuación del Congreso y del Pentágono y un nuevo cierre de los aeropuertos de Nueva York, EE.UU. aceleró ayer los preparativos para su declarada guerra contra el terrorismo. En un hecho clave, Rusia acordó con la OTAN unir fuerzas en una ofensiva militar que se anuncia como irresistible. Mientras, los legisladores se disponían a dotar al presidente George W. Bush de poderes especiales para decidir eventuales ataques y votaban una partida extra de 20.000 millones de dólares para hacer frente a la crisis. En Afganistán, país que da protección a Osama bin Laden -señalado como el cerebro del complot- ya se vive un clima prebélico. Casi todos los extranjeros han salido del país, y la población local comenzó a cavar trincheras y a construir refugios. Las autoridades norteamericanas dan cuenta por ahora de 4.763 desaparecidos.

Una amenaza anónima forzó el cierre de los aeropuertos de Nueva York
Una amenaza anónima forzó el cierre de los aeropuertos de Nueva York
Washington (DPA, Reuters, EFE, ANSA) - Washington y Nueva York cayeron ayer otra vez en el pánico, con numerosas amenazas de bombas que obligaron a evacuar el Congreso de los Estados Unidos, cerrar los tres aeropuertos próximos a la Gran Manzana e interrumpir las desesperadas tareas de rescate de sobrevivientes en el Pentágono.

Falsas alarmas de colocación de explosivos volvieron a cortar el aliento de los norteamericanos justo cuando se intenta aprovechar las últimas posibilidades de encontrar supervivientes entre los escombros y en momentos en que la población busca recuperar en algo la normalidad de sus vidas.

• Congreso evacuado

En una situación sin precedentes, el Capitolio -sede del Poder Legislativo-fue evacuado alrededor de las 17.40 (hora local) y sólo se volvió a permitir la entrada de los legisladores en el edificio 45 minutos después.

La policía entró en la cámara norte del edificio, donde celebra sus sesiones el Senado, durante una crucial votación en la que se iba a decidir dar poderes especiales al presidente George Bush para ordenar posibles ataques militares de represalia. Los efectivos ordenaron a los legisladores que abandonaran inmediatamente el edificio debido a que se había encontrado un paquete sospechoso. Imágenes de televisión mostraron a cientos de miembros de la Cámara de Representantes y del Senado y a empleados de ambas cámaras abandonando el edificio.

En medio de una nerviosa ola de rumores, la policía reforzó además la seguridad en torno de la Casa Blanca, cerrando calles en dos manzanas a la redonda del edificio. Como medida de seguridad adicional, el vicepresidente Richard Cheney fue trasladado de su vivienda en Washington a la residencia presidencial de Camp David, en el estado de Maryland. Según fuentes televisivas, el objetivo del traslado fue que el presidente y su poderoso número dos no se encontraran en el mismo lugar, en previsión de un posible nuevo atentado terrorista.

• Vuelos suspendidos

Mientras, los vuelos en el área de Nueva York debieron ser suspendidos por la tarde, poco después de que se decidiera reabrir el espacio aéreo norteamericano, debido a una acción de funcionarios de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI). La medida provocó innumerables problemas y fuerte nerviosismo en los tres aeropuertos de la ciudad.

De acuerdo con una información de la estación MSNBC, en el aeropuerto John Kennedy habrían sido detenidos tres hombres, quienes estarían en la lista de los más buscados del FBI.

Los vuelos habían sido reanudados en medio de estrictas medidas de seguridad, tras ser suspendidos el martes pasado a raíz de los atentados.

Otros numerosos edificios fueron evacuados durante toda la jornada en un país al borde de un estallido emocional.
Horas antes de los episodios del Capitolio, los socorristas fueron desalojados del área del Pentágono devastada por el atentado del martes, después de que se recibiera una amenaza telefónica. En ese momento cuatro grupos especiales para búsquedas urbanas y cuerpos de rescate con alrededor de 60 miembros cada uno, además de personal médico y bomberos, se pusieron a trabajar en el área.

Los cuerpos de rescate, que trabajan contrarreloj entre los restos del sector del Pentágono que se derrumbó por el impacto de un avión secuestrado, pudieron poco después retornar a sus tareas.

En Nueva York, el emblemá-tico edificio Empire State fue evacuado en la noche del miércoles después de que un perro entrenado para la localización de explosivos diera la señal de alarma. Poco después las auto-ridades permitieron de nuevo el acceso al edificio, tras comprobar que se había tratado de una falsa alarma.

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