14 de febrero 2006 - 00:00

Más confusión en el tema papeleras

Menos alguien que con certeza técnica diga si las papeleras que quiere construir Uruguay en Fray Bentos son o no contaminantes ambientales se escucha de todo. El canciller uruguayo, Reinaldo Gargano, autor de varias contradicciones en el pasado reciente sobre este tema, dijo que Uruguay hará una presentación judicial contra los cortes de ruta en Entre Ríos que están afectando seriamente la erección de esas obras. Pero no dijo ante qué tribunal y pareciera sólo para emparejar la situación cuando la Argentina anunció que recurrirá a la Corte Internacional de La Haya. Del lado de las papeleras se recuerda que el 3 de febrero pasado la empresa brasileña Suzano Papel e Celulose con la asistencia del gobernador del estado de Bahía, Paulo Souto, en el Norte, procedió a dejar inauguradas las obras de construcción de una planta de celulosa que aportará más de 1.000 millones por año de pulpa de celulosa. Claro, no se aclara si con el método barato y presuntamente contaminante en base a dióxido de cloro para blanquear o con el método TCF que no altera el ambiente ni pone en riesgo la salud humana pero es más caro y las empresas se niegan a usarlo... Tampoco si hay poblaciones cercanas afectadas a los ríos que recibirán la contaminación. Sólo se sabe que estará en Mucuri, Bahía. Ante tal agitación en Sudamérica, Paraguay le pidió explicación a la Argentina sobre la contaminación que pueda traer la papelera argentina de Puerto Piray. Pero también tendrán los paraguayos que tener en cuenta que Brasil anunció otro proyecto de planta celulósica en Sao Borja, frente a Santo Tomé, Corrientes. Hay muchos intereses en juego porque hay un espectacular diferencial de dinero y elevado monto de inversiones, aunque como países emergentes estaríamos haciendo el «trabajo sucio» mientras Europa se preserva de contaminación y no quiere más. Entre tanta información se pudo conocer que la papelera brasileña de Mucuri contará con financiación del famoso Banco de Desarrollo (BNDES) pero a 1% anual, o sea un verdadero fomento industrial que en la Argentina no existe. Hoy en Montevideo se hará la primera reunión de las dos convocadas por el Banco Mundial sobre papeleras y tema ambiental. La segunda se hará en Buenos Aires. Son importantes porque el Banco Mundial financiará más de 20% de la construcción de las papeleras uruguayas pero no lo haría si fomenta alterar el medio ambiente. En este caso los demás bancos privados retraerían sus créditos.

Un grupo de empresas europeas planea instalar una planta de celulosa en la ciudad brasileña de Sao Borja, sobre el río Uruguay, frente a las costas de la localidad correntina de Santo Tomé, uno de los principales polos de desarrollo de la actividad forestal argentina.

No será la única empresa de este tipo localizada en Brasil.

En rigor, el año pasado, el propio presidente Luiz Inácio Lula da Silva inauguró en el estado de Bahía una de las mayores plantas de celulosa del mundo, con una inversión que alcanzó los 1.200 millones de dólares mediante la fusión de la brasileña Aracruz Celulose y la sueco-finlandesa Stora Enso. Consolidó de esta manera su posición de tercer mayor exportador de celulosa, detrás de Canadá y los Estados Unidos.

Santo Tomé tiene alrededor de 24 mil habitantes y se halla muy próxima a Sao Borja a través del paso internacional denominado Puente Internacional de la Integración.

Carlos Farizano
, intendente de la ciudad argentina, se reunió ayer con funcionarios de esa localidad brasileña y ratificó que «un grupo de empresas europeas está adquiriendo alrededor de 60 mil hectáreas campo en el lado brasileño», donde planifican instalar la papelera.

• Forestación

El jefe comunal, que evitó precisar el nombre de las firmas interesadas, dijo que los empresarios eligieron la zona por la cantidad de producción forestal existente en ambos países, particularmente del lado argentino, de donde tendrían planeado adquirir la materia prima.

«En el departamento que dirijo hay 80 hectáreas de pinos de 15 años. Si no se instalan las papeleras, va a haber que hacer algo en esta zona, porque va a dar lugar a que se instale algún otro tipo de industria referida a la madera»,
señaló Farizano en declaraciones a radio «Del Plata».

En este sentido, explicó que la semana próxima mantendrá una reunión con el gabinete del intendente de Sao Borja para precisar detalles de la negociación, porque -según dijo- «toda
la decisión que tome Brasil respecto del tema impacta sobre la República Argentina».

Las provincias de Misiones y Corrientes no objetan la radicación de este tipo de emprendimientos dentro o cerca de los propios límites, una postura que difiere notablemente de la política de la vecina Entre Ríos.

«Nosotros no tenemos tratados, pero tenemos buenos diálogos con las autoridades municipales»,
aseguró Farizano y agregó: «Vamos a trabajar con mucha responsabilidad».

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