Más denuncias por acuerdo del BAPRO con monopolio "Clarín"
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Bazze enumeró un largo rosario de dudas: preguntó si Ruckauf «avaló la transacción»; cómo se calculó el valor de la empresa -$ 400 millones, valuación exorbitante por tratarse de una empresa de Internet-; y, entre otros puntos, si la operación no se considera de « alto riesgo» comercial.
Bazze basó su pedido en lo publicado por este diario el 8 de diciembre pasado. Esa edición informa sobre la denuncia penal del abogado Iglesias, que considera « un negocio ruinoso» y un «escándalo público» el acuerdo BAPRO-«Clarín».
Iglesias también dijo que el negociado «asemeja una prebenda anticipada a un grupo editorial» que « supone una campaña publicitaria futura».
El proyecto de Bazze aún no fue tratado en el Parlamento. En parte porque los legisladores entraron en el receso de verano, en parte porque no parece haber voluntad política para hacerlo.
Convencimiento
Hay una explicación: tanto el Frepaso como la UCR y, obviamente, el PJ, aunque conocían el negociado, fueron debidamente convencidos por delegados enviados al Parlamento.
Desde diciembre del '99, el frepasista Oscar Cuattromo y el radical Roberto Frenkel integran el directorio del Provincia. Y el ex senador radical Eduardo Florio ocupa un sillón en la mesa chica del grupo BAPRO.
Ellos fueron los encargados de vender ante los legisladores provinciales las bondades del Banco. Primero fue «habilitar» una capitalización de 500 millones para sacar del ahogo financiero a la entidad; después, más reservadamente, sobre el acuerdo con el monopolio «Clarín».
Justamente las dudas más certeras se apoyaron en por qué el Banco pidió $ 500 millones para luego, a través del BAPRO, donde es socio mayoritario, gastar 75 millones en una operación considerada de «alto riesgo».
Gutiérrez intentó desvincular ambas medidas que, en los hechos, tienen unidad. Pero el Banco debe consultar sus decisiones con el Parlamento; el BAPRO no, a pesar de usar fondos de la entidad.
Ruckauf tomó distancia pese a que la operación, según fuentes del grupo, la «abrochó» el vicepresidente del BAPRO, Alberto Abad, ex interventor del PAMI, que se vincula con Eduardo Bauzá. Por su intermedio llegó a Ruckauf, quien premió su lealtad colocándolo como vice del BAPRO.
Un cronista de Ambito Financiero abordó al gobernador bonaerense para interrogarlo sobre la operación.
-Usted pidió apoyo financiero para el Banco y ahora el Banco pagó 75 millones para entrar en una empresa privada. ¿No es contradictorio?
-No, no creo. Pero eso lo tiene que contestar el Banco.
-¿Pero usted no intervino en la decisión?
-Esa fue una decisión autónoma del Banco.
Gutiérrez respetó la misma línea. Consultado sobre si Ruckauf había avalado o no el gasto de $ 75 millones en el acuerdo comercial con el monopolio «Clarín», respondió: «Esta es una decisión interna y exclusiva del BAPRO».
Fue así: el grupo inyectó $ 75 millones a Prima y tomó 18 por ciento de las acciones. Es decir, el valor de la firma es de $ 400 millones -de arranque el monopolio «Clarín» la tasó en 700 millones-, punto clave que cuestionan Iglesias y Bazze.
Con esto, el BAPRO colocó «dos directores» (sobre un total de seis) y « un síndico» en el directorio de la proveedora de Internet. Mitad de la operación se pagó en efectivo y el resto se saldará este año y durante 2002. La entidad dijo que usó «fondos propios»: vendió en $ 35 millones su participación en Orígenes y en 14 millones la del satélite Nahuel Sat. Varias fuentes consultadas confiaron que «en los próximos meses» podría acordarse otra inyección de capitales en la empresa del monopolio «Clarín».




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