Más división en el kirchnerismo, ahora por parálisis en Diputados

Política

La sorpresa llegó al Congreso desde Roma. Pocos kirchneristas entendieron cuando en la Ciudad Eterna José María Díaz Bancalari, que como en múltiples ocasiones integra la comitiva presidencial, aceptó públicamente que el bloque oficialista podría terminar participando de alguna de las sesiones especiales convocadas por la oposición para derogar la polémica resolución 125 del Ministerio de Economía que desató la crisis con el campo.

Es claro que la intención que lanzó el ex integrante del Peronismo Federal, ahora unificado con el Frente para la Victoria, es bajar al recinto a darle batalla al radicalismo, la Coalición Cívica, el macrismo y el socialismo para votar en contra y archivar el proyecto para derogar esa resolución que creó las retenciones móviles y se transformó casi en una bandera del gobierno.

Pero hasta ahora ésa no fue la estrategia que siguieron Agustín Rossi -jefe la bancada kirchnerista en Diputados- y Miguel Pichetto -su homólogo en el Senado-. Mientras la oposición anunció que utilizará la convocatoria a sesiones especiales para derogar las retenciones móviles todas las semanas para presionar al gobierno, el oficialismo hasta ahora eligió rehuir ese combate.

En rigor, no se recuerdan demasiadas ocasiones en que el partido oficial haya aceptado en el Congreso bajar a una sesión especial convocada por la minoría y menos para derogar una medida de gobierno.

Por eso la sorpresa ante el alarde de coraje de ayer de Díaz Bancalari desde Roma.

En una entrevista se le preguntó por qué el oficialismo no aceptaba debatir en el Congreso la existencia o no de movilidad en las retenciones y la pelea con el campo en general.

Tras esquivar en dos ocasiones la respuesta, Bancalari aflojó: «Nosotros estamos dispuestos a bajar si es necesario» y luego agregó, «le voy a decir a los diputados del bloque» que debemos dar el debate.

Con Rossi también en Italia junto a Cristina de Kirchner, en Buenos Aires ningún integrante del kirchnerismo en el Congreso quiso responder. Menos cuando sólo se limitó hasta ahora a debatir en la Comisión de Agricultura algunos proyectos sobre la problemática del agro, pero en todos los casos iniciativas oficiales.

  • Regreso

    Hoy, la delegación argentina ante la Cumbre de la FAO llegará a Buenos Aires.

    Vienen en ella todos los diputados y senadores que deben definir la estrategia futura que seguirá el kirchnerismo en el Congreso frente a la presión de la oposición. En realidad no se trata de una cuestión numérica ya que en las últimas dos ocasiones los bloques opositores no reunieron demasiados diputados en esas sesiones especiales, que nunca tuvieron ni el más mínimo horizonte de éxito.

    El problema, entonces, es otro. Mientras la protesta sigue en los piquetes en el interior, crece la presión dentro del bloque kirchnerista, tanto por parte de los que cuestionan la política del gobierno hacia el campo y la forma en que se encaró el diálogo, como de los kirchneristas puros que creen que no debe darse muestras de debilidad y dar pelea. Claro que los cánones que aplican para fijar su estrategia no son los mismos que pensó Díaz Bancalari con su exabrupto de Roma.

  • Declaraciones

    Una prueba de los peligros que puede enfrentar el gobierno aceptando un debate parlamentario sobre la crisis del campo, la dan las declaraciones sobre el conflicto de algunos senadores como Carlos Reutemann, claramente alejado del gobierno, o las dudas sobre qué posición podrían tomar en el recinto el salteño Juan Carlos Romero que presidió sin inconvenientes la semana pasada la sesión especial que sirvió de escenario de protesta a la oposición en el Senado. La incógnita se revelará hoy, cuando Rossi y Pichetto deban resolver si adhieren a la pelea a la que convocó Díaz Bancalari desde Roma -y que ya despertó dudas en medio del kirchnerismo-, poco después de aterrizar en Buenos Aires junto a Cristina de Kirchner.
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