29 de enero 2003 - 00:00

Más dudas entre Duhalde y Solá, mientras celebra Rico

Si en el peronismo bonaerense la asimilación de Néstor Kirchner como candidato a la presidencia se muestra cada vez más dificultosa, con Felipe Solá tampoco existe un idilio. El propio gobernador sufre en carne propia las disidencias y se mortifica con la duda sobre el comportamiento que tendrán con él los Duhalde, de quienes no sabe si cumplirán o no la palabra empeñada. Su amigo y ministro Federico Scarabino, el más crítico de la pareja gobernante que no paga sus deudas, le repite en estos días: «Felipe, no te van a cumplir... Mirá que Chiche va a ser número dos tuya... No seas tonto. Si juega, juega para ella». Felipe duda y se mortifica, especialmente cuando advierte el esmeril que le aplican desde la Casa Rosada: «A Solá le voy a contestar en una semana», dijo Chiche Duhalde cuando le preguntaron si sería la segunda del gobernador en una fórmula. Se marchó después a Brasil, de vacaciones con amigas, sin siquiera esperar a su esposo Eduardo (al que tampoco, repentinamente quiso acompañar a Davos), lo que motivó comentarios del corazón sobre desavenencias matrimoniales, seguramente momentáneas y, tal vez, ligadas a diferencias sobre estrategias electorales del Ejecutivo que hasta tienen impacto en el seno de su propia familia. Pero nadie debe temer: la crisis Menem-Zulema es irrepetible.

Lejos de los semanarios del amor y los divorcios, los chisporroteos con Solá se alimentan por otras razones, que exceden las dudas de los Duhalde sobre su candidatura. El Presidente ya comentó ante varios íntimos que no está dispuesto a compartir el armado de la lista de diputados con su pupilo y que espera que cada jefe territorial se postule como candidato a intendente para que el «aparato» esté alerta y vigilante por si el futuro gobierno en La Plata resulta ajeno. En la lista de legisladores nacionales Duhalde piensa ubicar a sus ministros, que no siempre tienen hacia el gobernador una inclinación de simpatía o solidaridad. ¿Cómo sería una campaña en la que convivan, en una misma propuesta, Juan José Alvarez o Carlos «Rucucu» Ruckauf con Solá? Para estas contradicciones se vuelve providencial la idea de que el peronismo es un movimiento.

• Incertidumbre

Pero las dudas y cavilaciones de Solá no se alimentan solamente desde Olivos. También existe otra incertidumbre para el gobernador: el mayor o menor atractivo que concite Aldo Rico en el electorado bonaerense, por ahora esquivo frente a su figura (al menos en declaraciones públicas). Felipe alentó, seguro que contra sus propias convicciones libertarias, un sistema electoral excesivamente regimentado y por el cual ya padece denuncias judiciales. Es el que establece, que para el 30 de marzo, seis meses antes de las elecciones generales, los partidos deben tener resueltas sus listas de candidatos a través de internas obligatorias y simultáneas. Y que quien compitió en una interna y perdió no puede anotarse como candidato en otro partido. La intención de esa legislación es clarísima: entre otras «virtudes», tiene el efecto de clausurar cualquier ambulancia, es decir, impedir que un candidato ajeno al partido arme una propuesta con los que quedaron heridos de las internas entre peronistas. O sea, curarse en salud, mientras se puede.

• Sin vencidos

Sin embargo lo que no previó Solá es que llegará a su candidatura sin haberle ganado a nadie y que quienes podrían ser vencidos por el aparato duhaldista irán por afuera del partido, a elecciones generales donde ese aparato pesa relativamente muchísimo menos. Es el caso de Rico, que ya tiene decidido no pelear las internas del 30 de marzo. Suele decir el «comandante» en estas horas: «Me la dieron servida. No sólo anulan el poder de la estructura en la elección general sino que, además, quieren hacer la elección electrónica, que viene mucho mejor porque es más despersonalizada para realizar y controlar». Ya levanta los brazos como triunfador.

Rico cree que puede disfrutar de otras ventajas, mientras se compara con Felipe. «Yo no estoy con Adolfo (Rodríguez Saá) sino que Adolfo está conmigo; es cierto que lo considero ganador y que haré campaña por él en otras provincias donde abriré la línea interna 'dignidad peronista'. Pero cuando se libre la elección de setiembre, ya se sabrá quién es el presidente de la Nación, y entonces, él es el que querrá arreglar conmigo. ¿Cómo va a hacer Felipe para sacarse de encima la mochila de Kirchner si no ganan en la elección presidencial?» se pregunta el 'Ñato' en su despacho de San Miguel, donde por las tardes reúne a su comando de campaña bonaerense. Uno de los contertulios se regodea con un cartel imaginativo: el de la esposa del gobernador, Teresa González Fernández (hermana además de Toco, cuñado y monje gris de la administración platense) cantando la Marcha Peronista junto al «Adolfo» en el Luna Park, hace apenas seis meses.

• Exodo

A Rico, igual que a Luis Patti, se le impidió convertirse en ambulancia del duhaldismo. Deberá cerrar listas para el 30 de marzo y le estará vedado sumar a peronistas desencantados o derrotados de las internas de ese día. Pero también la premura puede perjudicar a Solá, quien tal vez deba ver cómo fluyen hacia el ex carapintada algunos caudillejos importantes de la provincia que no sienten como propia su candidatura. Si hasta un menemista encumbrado del distrito acaba de reunirse con Rico, inquietando hasta al propio entorno del riojano.

«Las armas las carga el diablo», suele predicar la previsible sabiduría cuartelera de Rico. Y en el caso del gobernador parece aplicarse la sentencia, sobre todo en lo que se refiere a artillería electoral. Otra de las dificultades que debe enfrentar el duhaldismo en la provincia es técnico-legal. La carta orgánica del partido no prevé elecciones internas como las que se regularon en la Legislatura. Por eso hay que adaptar ese estatuto, lo que demandará la sesión de un congreso provincial. Pero en esa materia, nunca el duhaldismo tuvo problemas: los radicales se encuadran mejor que los propios.

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