Más quejas de la Iglesia, ahora por educación sexual
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Daniel Scioli
Pero el enfrentamiento entre la Conferencia Episcopal Argentina y el gobierno se remonta a la postura de Ginés González García a favor de la despenalización de todos los casos de aborto y a la respuesta del obispo castrense, monseñor Antonio Baseotto, que había sugerido arrojarlo al mar por sus declaraciones. A ese incidente se sumaron iniciativas gubernamentales que molestaron a la Iglesia Católica,como las leyes de métodos anticonceptivos que habilitan la práctica gratuita y sin prescripción médica de ligaduras de trompas y vasectomías. En esa oportunidad, la CEA también se opuso, pero de nada valieron sus reclamos.
La respuesta de la Iglesia no se hizo esperar: lanzó una red de laicos que controlará en todo el país los abusos institucionales y casos de corrupción en la administración pública. Para colmo, desde la Pastoral Social de monseñor Jorge Casaretto siguen las rondas de consultas -ya se reunieron con la CGT, la UIA y la AEA- para promover una más equitativa distribución de la riqueza, uno de los temas que más preocupan al gobierno.
En la carta enviada por Martini a Scioli, el obispo afirma que el actual proyecto de educación sexual tiene dos «inconstitucionalidades patentes»: «imposición totalitaria estatal» de un único modelo en esa materia y la «falta de un espacio de capacitación para los progenitores».
«El proyecto está en revisión, de modo que es la oportunidad para corregir los defectos del articulado e, incluso, de enfoque. Esto, además, daría un cierto alivio a la opinión pública, muy alarmada por el creciente avance del Poder Ejecutivo por sobre los otros poderes, en especial, sobre el Congreso de la Nación. Sin duda, una revisión concienzuda y amplia del articulado implicaría que no se trata del ciego acatamiento de una orden 'secreta' bajada de la Presidencia de la Nación», afirma Martini en su carta, casi en tono de chicana política sobre la Cámara alta.



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