1 de noviembre 2005 - 00:00

Más show que ideología en Castro con Maradona

Fidel Castro recibió a Diego Maradona en el edificio presidencialy hablaron sobre la visita de Bush a la Argentina, el CheGuevara y la infancia de Castro, quien no ahorró elogios haciael futbolista respecto de su recuperación física.
Fidel Castro recibió a Diego Maradona en el edificio presidencial y hablaron sobre la visita de Bush a la Argentina, el Che Guevara y la infancia de Castro, quien no ahorró elogios hacia el futbolista respecto de su recuperación física.
Diego Maradona politizó anoche al extremo su show de TV convirtiéndolo en una tribuna para despotricar contra George W. Bush y promocionar la contracumbre que, con apoyo del gobierno, se realizará el viernes en Mar del Plata en contra de la visita del presidente de EE.UU.

Con más show que ideología, Maradona entrevistó a Fidel Castro (fue su pretensión desde que comenzó con su ciclo «La Noche del 10») a quien le dio pantalla para que diga por qué no participará de la cumbre de presidentes. «No fui invitado pero si lo hubieran hecho, tampoco hubiese ido. Como a la OEA no volveremos jamás hasta que no le cambien ese nombre apestoso»,
dijo el cubano.

A la distancia, recomendó a Bush: «Si fuese él tampoco iría. Buscaría un pretexto para no ir. Porque el ALCA está muerto», aseguró.

El futbolista no ocultó, en ningún momento, su inexplicable fascinación por Castro (tiene tatuada su esfinge en la pantorrilla izquierda) y por el Che Guevara, sobre quien Fidel contó -una vez más- la anécdota sobre su primer encuentro.

La reducción de Castro a la talla del espectáculo arrastró también a Miguel Bonasso -cuya esposa maneja el oficial «Canal 7»-, quien apareció ante las cámaras del monopolio publicitando la contramarcha que el viernes liderará Maradona, fascinado por su trato con Castro.

Más interesantes que toda la diatriba anti-Bush fueron los comentarios risueños de Castro sobre la cantidad de intentos de asesinato en su contra. Acusó, como es un clásico, a la CIA estadounidense de financiar o « inducir» esos atentados.

Se permitió, incluso, festejar que quienes intentaron matarlo «eran mercenarios que no se animaron a disparar porque no estaban dispuestos a morir».

Maradona -vestido con una chaqueta negra y una remera con la imagen del Che estampada- se permitió, incluso, interrogar a Castro sobre un tema tabú: su salud, una cuestión de Estado en Cuba. Pero Fidel para evitar una respuesta seria, prefirió hacerlo con una broma: «Lo bueno que tiene esto es que el día que me muera nadie lo va a creer: me han matado tantas veces...».

Maradona finalmente le regaló una pelota y, como es de estilo en su programa, terminaron haciendo jueguitos con un aro que el futbolista armó con sus brazos.

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