22 de noviembre 2001 - 00:00

Más temor: quinta muerte por ántrax

Washington (ANSA, EFE) - La muerte de una anciana de 94 años que vivía sola en un alejado pueblito rural de Connecticut, quebró la tregua de tres semanas concedida por la difusión del ántrax, que se cobró ayer su quinta víctima mortal haciendo crecer la alarma y el misterio sobre las causas y el recorrido de los contagios en Estados Unidos.

El Centro para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) practicará una autopsia del cadáver de Ottilia Lundgren, una anciana que «pasaba casi todo el día en su casa», según relataron sus vecinos del pueblo de Oxford, a pocos kilómetros de Hartford. Las autoridades sanitarias norteamericanas no tienen ninguna respuesta sobre el origen del ataque bioterrorista y las formas de su expansión.

Tres de las víctimas mortales -dos carteros de Washington y un fotógrafo de Florida-tuvieron contacto directo con alguna de las cartas con ántrax que convirtieron al país en blanco del bioterrorismo.

La muerte de Lundgren se sumó, en cambio, a la de Kathy Nguyen, la mujer de Nueva York que murió el 31 de octubre y que fue la primera víctima mortal del ántrax que, al parecer, no tuvo contacto con las cartas asesinas.

El gobernador de Connecticut, John Rowland, quien calificó al caso de «una anomalía», afirmó que «no hay evidencias» de que la mujer haya contraído la enfermedad «como resultado de una acción criminal». Sin embargo, agentes del FBI se encuentran trabajando desde hace días en la zona.

La expansión del ántrax fue declarada por el presidente George W. Bush como una «segunda ola» de ataques terroristas contra Estados Unidos tras los atentados del 11 de setiembre que dejaron miles de muertos en Washington y en Nueva York. Pero, en rigor, los investigadores se fueron orientando al frente interno y no se descarta que el posible autor sea un fundamentalista solitario del estilo de Unabomber.

• Pocas dudas

La titular de la federación estadounidense de científicos, Barbara Hatch, dijo en una conferencia en Ginebra tener pocas dudas de que el origen del ataque se encuentra en los Estados Unidos. Hatch afirmó que «tienen la casi certeza» de que las esporas provienen de algún laboratorio gubernamental estadounidense.

Para completar una jornada pesimista, en vísperas del fin de semana largo del Día de Acción de Gracias, voceros del Ministerio de Educación confirmaron que las oficinas de correo del edificio y los sistemas de ventilación fueron clausurados después de descubrirse rastros de esporas de ántrax.

El hallazgo demostró que la bacteria se sigue esparciendo por la capital varias semanas después del descubrimiento de los primeros casos. La alarma sonó a principios de octubre tras la muerte de un fotógrafo de una editorial periodística de Florida. Luego, las esporas fueron halladas en cartas dirigidas a los principales edificios federales de Washington, amén de otras dirigidas a las sedes de los principales medios de comunicación de Nueva York.

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