23 de octubre 2000 - 00:00

MATA HARI Y DILEMAS CON EL FRAC EN EL VIAJE DE DE LA RÚA

Madrid - Fernando de la Rúa dedicará la prime-ra jornada desu visita a Espa-ña a rendir culto a las leyendas de la hispanidad; la segunda,(mañana) a los negocios, la tercera (jueves), a los manes familiares en elpueblo de los De la Rúa en Galicia y el resto del viaje (viernes) a ladiplomacia empresarial en la industriosa Cataluña.

Espera que el escenario quele preparan los anfitriones aquí sirva como plataforma para el mensaje que suadministración le debe a muchos sobre su capacidad de control de las decisionesluego de la agudísima crisis política y económica que vive el país. Hoy tienealmuerzo y cena con los reyes en dos palacios, pero el punto más alto de lavisita será el desayuno de ma-ñana con los «5 grandes» inversores españoles enla Argentina. Allí se anunciará, entre otras panaceas, el respaldo de la Naciónal acuerdo conversado entre la provincia de Neuquén y la empresa Repsol-YPFpara una prórroga de la concesión de Loma de la Lata por diez años a partir delaño 2017 a cambio de un paquete de inversiones que alcanza a los $ 8.000millones a lo largo de ese lapso.

Por eso en el trío degobernadores está incluido el neuquino Jorge Sobisch además delperonista Rubén Marín y el radical Angel Rozas. Indicativo quelos dos sean los vicepresidentes operativos del PJ y la UCR: de las charlasque mantengan en este viaje depende la convocatoria presidencial a una cumbrede gobernadores que se hará en la primera semana de noviembre para hilvanar unpacto que permita una sanción pacífica de la ley de presupuesto para el año2001.

 

Gestos

 

España, un país que peleacon Italia el rol de puente entre Europa e Iberoamérica, reclamará delvisitante todos los gestos de amistad política en que fue mezquina laadministración de Carlos Menem (opinión basada en que no se respondió congene-rosidad al alto apoyo brindado por los peninsulares en lasprivatizaciones). De la Rúa, sin embargo, no podrá empardar aun con lamejor fortuna de su mandato todo lo que la Argentina le brindó a España en ladécada de los '90. Los capitales españoles, más allá de las distancias políticasde aquel período, intervienen en todos los negocios públicos y privados de laArgentina. La importancia del continente es vital para Espa-ña, queconcentra más de 60% de sus inversiones allí y de ese volumen casi la mitadestá radicado en la Argentina.

Lo que necesita ahora es lapolítica de gestos que muestren hacia el resto de Europa que la Argentina de laadministración de De la Rúa abjura de las relaciones carnales con los EE.UU.(Di Tella) ni cree que Madrid a través del juez Baltasar Garzón persiga unanueva forma de colonialismo judicial (Menem). España debe afrontar antes de unlustro las consecuencias de la equiparación del ingreso per cápita con elpromedio de la comunidad europea. Eso significará la pérdida del auxilio de losllamados «capitales de cohesión» que a la manera de subsidios y créditos a tasabajísima han financiado buena parte del crecimiento de los últimos 15 años yque han hecho de España uno de los países más adelantados de la Europameridional. Si los países europeos entienden que para desembarcar enIberoamérica basta con referirse a Madrid y no a Miami, Nueva York o Roma, sehabrá cumplido la estrategia a largo plazo que se ha trazado España. La primeraetapa de intervención en las privatizaciones de la era Dromi (un hombre quefunciona en España como un nativo por su relación con el empresariado) lapermitió la retracción de los capitales de los EE.UU. en aquel proceso. En estasegunda etapa lo político, entiende Madrid, es más importante. De ahí lacatarata de oropeles con que reciben hoy los españoles a De la Rúa. Pocosminutos después de que se instalen los De la Rúa y los Rodríguez Giavarini enel Palacio de El Pardo (un pabellón de caza del siglo XVIII en las afueras deMadrid) que luego fue residencia de Francisco Franco), el rey Juan Carlos I yla reina Sofía los visitarán y se los llevarán hacia su residencia en laZarzuela para un almuerzo de los dos matrimonios. No es el primer encuentro deDe la Rúa con Juan Carlos, con quien ha mantenido varios diálogos telefónicosdesde que asumió el gobierno. El rey guarda buen recuerdo del gesto del reciénasumido De la Rúa de enviar a Inés Pertiné al entierro de su madre, la condesade Barcelona. En el diálogo a solas, los voyeurs de estos eventos imaginanagendas tumultuosas y com plicadas, algo difícil en el parco De la Rúa y elllano Juan Carlos. No evitarán dos cuestiones de la hora en las cuales Españaes protagonista central:

1) el terrorismo de la ETA,para cuyo combate el presidente le brindará el apoyo de hacer inteligenciasobre ramificaciones «dormidas» de esa organización en la Argentina y elUruguay; 2) el virtual estado de guerra en Medio Oriente que reclama un rolespecial de España, por su tradicional relación privilegiada con los paísesárabes, Cuando ese almuerzo ocurra a mediodía de hoy en la Zarzuela, José MaríaAznar estará de visita oficial en Teherán negociando un tramo de los intentosde paz que propone con urgencia Occidente en esa región. El segundo actoimportante del día tiene también carácter político y simbólico. El Presidenteserá recibido por el presidente de la Real Academia Española, el críticoliterario Víctor García de la Concha, para un acto sin antecedentes. De la Rúaserá el primer presidente en ejercicio que hablará en esa institución desde sucreación, un privilegio que Menem había concedido a otra corporación quecompite con el prestigio de la española, la Académie Française. Para la RealAcademia Española la Argentina es un país con el cual tiene relacionesprivilegiadas, tanto que de los siete miembros correspondientes en Iberoaméricacuatro son argentinos, los críticos literarios Ana María Barrenechea, Emilia deZuleta, Rubén Benítez y Ofelia Kovacci. Esta última es presidenta de laAcademia Argentina de Letras, figura en la comitiva oficial y se sentará juntoa García de la Concha y al Presidente a la hora de los discursos. De la Rúa,que también se hace acompañar por el empresario informático y socio de su hijoFernando «Aíto», Martín Varsavsky, lleva redactado una conferencia que adularáa la lengua española como la de mayor crecimiento en Internet. El Presidenterecorrerá la marcha de los argentinos en la Red citando la experiencia deVarsavsky que hizo sus mejores negocios en España, seguirá con las cifras quehablan de la importancia de los argentinos en el crecimiento de Internet alpunto que son criollos los responsables de contenidos de más de 50% de laspáginas Web en español de todo el mundo y de 60% de las páginas del Brasil. Selamentará también de que las altas tarifas telefónicas han impedido en laArgentina la difusión de Inter-net en sectores medio-bajos. Podrá citar un datoalarmante: la mitad de los habitantes de los EE.UU. tiene acceso a Internet,frente a 16% de Gran Bretaña, 6% de Francia y 1% de la Argentina. Para complacera los locales romperá una lanza por una de las banderas más caras a losespañoles cuando se habla de informática y hará un lamento por la omisión de la«ñ» en gran cantidad de los teclados y programas, algo que España considera unadiscriminación irritante ya que, afirma, conspira contra la integridad de lalegua espa-ñola. A esa hora otros acompa-ñantes del presidente como José LuisMachinea, Hernán Lombardi, Débora Giorgi, Darío Richarte y Teresa de Anchorenadesarrollarán agendas paralelas, así como el cura Leoncio Herrero, un protectorde niños abandonados en hogares sustitutos. El cierre de la jornada será paraalquilar balcones ya que prevé la participación de 25 seleccionados de ladelegación oficial en una cena bajo los dorados techos del Palacio de Oriente,sede de los actos oficiales de la monarquía de Juan Carlos. Para que losentorchados alabarderos les permitan ingresar a los varones examinarán en éstosel cumplimiento de la etiqueta: frac y condecoraciones.

De la Rúa y el embajadorRicardo Laferrière no tienen con esa vestimenta los pruritos que han adelantadoalgunos miembros de la delegación, como el senador Leopoldo Moreau (vence suresistencia a subir a los aviones) y los diputados Rafael Pascual, JesúsRodríguez, Darío Alessandro o el pampeano Juan Carlos Passo. Republicanos comoson se avendrían todos ellos a llevar en pecho sus condecoraciones (Pascual seprecia de tener una medalla del club Huracán, Rodríguez un botón del Ateneo delCentenario y Alessandro una colección de reconocimiento a la lealtad a variasformaciones políticas) pero se resisten a calzarse el pingüinón y la pajarita.La delegación, salvo De la Rúa y Rodríguez Giavarini, se alojará en el míticohotel Palace, el mismo adonde Mata Hari recibía durante la guerra del '14-'18al conde de Romanones y donde la enamoró el teniente francés que la terminóllevando por sorpresa a la frontera con Francia por San Sebastián y finalmentea un pelotón de fusilamiento que compartió, curiosidad poco conocida, con elargentino Alberto Sedano que antes de ser espía -o durante-fue tambiénsecretario privado de Rubén Darío.

En sus lujosos salonescomparecerán los diputados que se avengan al coqueto frac para someterse almalón de fotógrafos que los quieren registrar para el álbum histórico de laAlianza. Se salva el peronismo porque las dos cámaras están representadas pordamas, la senadora Beatriz Raijer y la diputada María del Carmen Alarcón, quepodrán lucir un más democrático vestido largo.

 

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