29 de noviembre 2004 - 00:00

Mayoría de ilegales, argentinos

"No podemos perder el tiempo, es necesario que 'conspiremos' para profundizarel proceso de integración.» Con esta metáfora, José Dirceu, ministro-jefe de la Casa Civil de la Presidencia de Brasil, dejó claro ante el embajador argentino Juan Pablo Lholé el camino de la profundización del Mercosur, en una histórica cena privada celebrada en vísperas del 25 de mayo, en la residencia oficial.

Seis meses después, José Pampuro estudia un proyecto de ley para derribar vuelos ilegales similar al que promulgó Brasil en octubre que paradójicamente fue impulsado aquí (aunque menos cruento) por un representante de aquello que Néstor Kirchner califica como «la cultura de los noventa»: Carlos Vladimiro Corach. Y ese proyecto en ciernes ahora resurge subordinado a la presión de Brasil sobre las fronteras con Paraguay, Bolivia y Colombia, ejes de la estrategia de seguridad del socio mayor del Mercosur.

Antes de dejar el cargo, el ministro de Defensabrasileño José Viegas informó oficialmente al paraguayo Roberto González sobre la vigencia de la nueva Ley de Abate (disparo para destrucción) y le pidió que diera una amplia difusión a la población paraguaya para evitar incidentes con propietarios y pilotos de aeronaves.

Desde la Argentina, Pampuro quiere integrar el paraguas brasileño con el objetivo de eliminar vuelos clandestinos de contrabando, tráfico de armas para favelas y guerrilla FARC, tráfico de cocaína y en menor grado, contrabando de productos minerales, como oro y piedras preciosas de Perú.

Operativo Pulqui es el nombre código -tomado de aquel aparato a reacción, promovido por Juan Perón, desarrollo de científicos alemanes fugados de la Segunda Guerra Mundial-que recibió el plan de vigilancia del espacio aéreo a cargo de la Fuerza Aérea que dio los fundamentos derribantes al ministro. Los aviones Tucano de la fuerza aérea brasileña serán los encargados de proceder para disparar contra vuelos ilegales, aquí sería trabajo de Pucarás y Pampas.

Aunque en el Ejército especulan con máquinas propias, hay 23 aparatos OV1-D, Mohawk, cedidos por los Estados Unidos, en tiempos de Ricardo Brinzoni, con el propósito de controlar la frontera norte. El operativo se cumplió desde el 8 de junio hasta el 2 de octubre pasado en las siguientes provincias: Formosa, Chaco, Corrientes y Misiones.

Donald Rumsfeld
, secretario de Defensa norteamericano, le dijo a Pampuro en la reunión que se llevó a cabo un día antes del inicio de la Cumbre Hemisférica en Ecuador: «Necesitamos mayor control del espacio aéreo en sus fronteras», palabras más, palabras menos, fue la consigna y el resultado es el alineamiento, según la óptica criolla, con radares nacionales a producir por la firma mixta INVAP. Claro que Brasil, un paso adelante, ya tiene su sistema de radares denominado SIVAM, operado con tecnología de la empresa norteamericana Raytheon, la misma que aquí fue eliminada junto a otras operadoras cuando el Ejecutivo terminó con el proceso privatizador, luego de una pelea judicial entre los pretendientes al millonario contrato de la radarización. Rumsfeld, claro, no habló de derribar aviones.

• Travesías

El operativo Pulqui fue ordenado por el ministro de Defensa, y sus resultados alimentaron la maquinaria de inteligencia castrense del Estado Mayor Conjunto y de la Dirección de Inteligencia Estratégica Militar que estrena una conducción civil: el ex legislador, experto en seguridad, Luis Uriondo. En esas oficinas se maneja otra información provista por canales de inteligencia militar: muchos vuelos clandestinos despegan de Paraguay con destino a Brasil, generalmente cruzan por áreas extensas de frontera seca, como la que se encuentra entre Punta Porá (Paraguay) y la ciudad Saltos del Guayrá ( Brasil) en un territorio poco vigilado conocido como «País del Crimen».

En planillas del operativo Pulqui a las que este diario tuvo acceso exclusivo se lee que el resumen total del Tránsito Aéreo Irregular (TAI) hasta el 2 de octubre de 2004 arroja: 225 vuelos irregulares y 46 interceptaciones visuales (observación de matrícula y reconocimiento del avión). La paradoja es que de esos 46 furtivos interceptados, 40 eran de matrícula argentina, 4 paraguayos y sólo 2 brasileños. Los datos revelan una realidad: es muy común encontrar pequeñas aeronaves de productores rurales que viajan con sus equipos de radios desconectados y otros que no cumplen el plan de vuelo.

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