4 de mayo 2001 - 00:00

Melancólico y secreto, Chacho retomó clases universitarias

No todo está perdido, meditó en voz alta el miércoles Carlos Chacho Alvarez bajo la ducha, y se decidió a reaparecer en público. Lo hizo en la tarde de ese día ante un grupo reducido de cuasi admiradores, como los alumnos de la Universidad Nacional de Quilmes, la Unqui como la llaman los estudiantes, de la que había faltado por semanas. Allí dicta la materia Pensamiento Político, una cátedra a la medida de la versatilidad del ex vice, con un título amplio que le permite saltar en una hora de críticas a la política social del gobierno hacia los soviet y los piquetes para detenerse en el padre Luis Farinello. En el medio, Chacho, aseguró que en la causa de las armas «hay una red de protección» para tapar el tema.

Chacho
llegó con reluciente traje gris al aula, acompañado de Juan Manuel Abal Medina y Garré, su ayudante de cátedra, quien se sentó en un pupitre como un alumno más durante la clase, la nueva trinchera del frentista, con barniz más académico, claro, que el Varela-Varelita y un auditorio juvenil, también más concentrado que en mesas de bar.

El tema fue la democracia; amplio, Alvarez se permitió aleccionar además sobre campañas políticas -otro tema que le dio para todo-y la importancia de los medios de prensa en la fabricación de candidatos, todo en tono pausado, haciéndose preguntas, casi como un niño inocente, pero a la vez en inconclusas oraciones.

Estilo

Como al pasar, dijo que en la Argentina se dice que «la Corte Suprema recibió $ 6 millones» para mantener las tarifas de las telefónicas. Dijo que «cortar rutas es ilegal, pero si no cortás rutas no tenés las cámaras de televisión», en defensa de esas protestas según un estilo que parece la última preocupación del profesor. Esa atención le llegó sobre un efecto mediático al que pareció revalorizar cuando se explayó sobre una realidad «que pasa por los medios» y otra «que es virtual».

Habló de las plataformas partidarias y sus incumplimientos y les mostró a los estudiantes que no existe nunca una propuesta «de lo económico, hoy en un país tan vulnerable y tan frágil, en un país hiperdependiente como el nuestro, las plataformas son ambiguas». Para dar un ejemplo citó que «Cavallo quiere hacer una canasta de monedas. Está diciendo que uno no tiene política monetaria hoy, que el valor del dólar no lo pones vos... la Argentina es un país que no forma precios en ningún producto». Esas diferencias, entre las propuestas de campaña y lo que hacen los gobernantes, «no se van a resolver nunca por lo menos por exigencia de programa», les confió el catedrático.

Después bajó línea: «Hay un sector de la sociedad que debe organizarse para empezar a plantear una intervención al sistema político por fuera de los partidos», dijo, tal vez, nostálgico de aquel movimiento que quiso fundar vía Internet una vez renunciado.

Entusiasmados los alumnos le preguntaron por qué no se puede remover a un presidente que no cumple con las promesas, lo que hasta irritó levemente al aplacado Alvarez: «No hay que enamorarse de cosas que no pueden existir. Es como enamorarse del sexo de los ángeles». Toda una clase que completó con que «lo que puede existir es una reunión de una cantidad importante de ciudadanos que se propone revocar a un diputado o si hubiese figura, al Presidente por incumplimiento de su mandato, es lo que se llama técnicamente revocatoria de mandatos. Nunca funcionó en ninguna democracia, esa idea de los soviet...».

Después quiso destacar la figura de Raúl Alfonsín, pero no llegó a nombrarlo. «¿Quién representó en la Argentina de los últimos años una idea de democracia, se acuerdan con la democracia se come, se educa, se sana?», dejó pensando a los jóvenes que en promedio llegan a 30 años.

Desprestigio

Y de allí saltó al «desprestigio de los partidos políticos» como «una crisis que se intenta resolver electoralmente de manera que ya convocó una figura atractiva carismática o prestigiosa, como padre Farinello, figura reconocida en otro ámbito, que viene a resolver en parte la crisis de representación tradicional», dijo sobre el cura a quien él mismo convocara y ahora ve con partido propio y frepasistas que lo amparan.

«¿Cuánto tiempo puede pasar hasta que la gente pueda asociar la falta de respuesta de los gobiernos a la crisis de los partidos políticos?»
, reflexionó Chacho profesor, casi como un deseo.

«Menem lo que intentó hacer, a través de Moneta, fue comprar una serie de medios y armar una cadena que compitiera con las empresas que tenía el grupo 'Clarín'»
, ensayó más tarde en una comparación con Silvio Berlusconi, de quien se espantó «porque es dueño de 70% de los medios en Italia», les dijo, paseando de un lado a otro al frente de la clase.

Didáctico, en otros saltos de su pedagogía señaló:

* «El tema de las armas, no es que sale por una conspiración política, en este caso yo creo que al contrario, la política opera para tapar, y una justicia independiente sin influencias atrás, no un juez que había sido elegido en forma manipulada por el gobierno anterior, sino un fiscal y una cámara federal que obligan al juez a investigar hacia arriba y todos ahora están pendientes de cómo parar este tema que es incómodo para muchas situaciones.»

* «La desconfianza de la sociedad y la crisis de la democracia argentina se dan en el plano de insatisfacciones sociales y en un plano de insatisfacción cultural porque se tiene la percepción de que los que tienen fuerza, poder, ésos son no tocables, tienen como un manto de impunidad.»

* «Con una excusa que es la aparición del llamado riesgopaís, una excusa perversa, dicen que vamos a ocuparnos de lo importante que es la economía, y si queremos esclarecer hechos que no son de la economía, van a empeorar las condiciones de credibilidad en la Argentina y va a aumentar el riesgo-país.»

* «La democracia de la Argentina es delegativa. Lo importante es rotarse en el poder, llegar al poder, ser parte de la oferta ganadora pero de última, para llegar a hacer los mismo que los demás, pero el tema del programa, de los fines pasa a ser como relativo.»

Con esto Chacho terminó su clase e inquietó a los alumnos con la promesa de que la semana próxima
les haría llegar las preguntas para la prueba que les hará aprobar la materia, si logran contestar, quién sabe qué pedirá Alvarez. En su caso, los alumnos no lo rodean cuando salen del aula, porque dicen: «Nos inspira un gran respeto porque fue el vicepresidente».

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