12 de mayo 2003 - 00:00

"Menem no puede ganar la elección"

En amistoso monólogo frente al periodista de «Página/12», Fidel Castro hizo una extensísima reseña histórica de los '60 y de hechos más recientes para intentar justificar lo injustificable, los fusilamientos a disidentes. Ante la pregunta de cuáles fueron las causas para disponer la pena capital, el dictador cubano se limitó a sentenciar: «Puedo resumírtelo en tres palabras: cuestión de vida o muerte (sic)».

A continuación, se reproducen las declaraciones más salientes del dictador caribe-ño.

La mafia terrorista de Miami, en combinación con la extrema derecha de Estados Unidos, se proponen crear una grave crisis que podría conducir a una confrontación armada entre Estados Unidos y Cuba.

Buscan pretextos para que nuestro país sea sometido a una agresión similar a la de Irak, y una de sus esperanzas está en llevar a cabo una serie de provocaciones, algunas de las cuales están en marcha. Por ejemplo, el intento de desatar una ola de secuestros de barcos y aviones de pasajeros en Cuba. Ese plan comenzó a producirse el mismo día que iniciaron la guerra.

Fue por ello que, en virtud de leyes previas y mediante proceso judicial, tres de los ocho principales responsables fueron juzgados en juicio sumario y sancionados por los tribunales a la pena capital, sin que el Consejo de Estado ejerciera clemencia.

(José) Saramago es un buen escritor. Realmente nos duele que no hubiese entendido ni una sola palabra de las realidades que viven Cuba y el mundo. El no es el único que se opone a la pena capital; a millones de compatriotas también les desagrada, pero ni uno solo tuvo la menor vacilación ante la alter-nativa que conocen muy bien... De todas formas, por el valor maravilloso de sus obras literarias, los libros de Saramago seguirán siendo publicados y leídos en Cuba (sic).

Estoy tranquilo, y ustedes también deben estarlo. El caballerito no tiene ni la más remota posibilidad de ganar esas elecciones (se refiere a Carlos Menem, después de recordar con emoción películas de Libertad Lamarque y la voz de Carlos Gardel).

Excelentes siempre (se refiere a las relaciones personales con Menem). Cuando nos sentábamos juntos en algún acto o en algunas de esas terribles cumbres en que tuve el martirio de sentarme cerca de él, siempre bien vestidito con la última moda, corbata y pañuelo del mismo color, corte no sé si inglés o francés, -porque soy muy mal entendido en esos temas, acostumbrado como estoy a llevar durante más de 40 años mi traje guerrillero-, me juraba el orgullo de su amistad y me hablaba de los excelentes vinos de su finca, del gusto por los puros cubanos, y nunca deja-mos de intercambiar puros y vinos. Así tuve la oportunidad de descorchar algunas botellas y «disfrutar» de uno de los vinos más exquisitos del mundo. Al menos eso habría deseado con toda mi alma, más allá de cortesías diplomáticas. Lamentaría mucho que por causas meramente políticas yo me fuese a privar de tales maravillas. Por mi parte, he jurado: pierda o no pierda las elecciones le seguiré enviando puros cuantas veces los necesite, advirtién-dole, como le advierto a cada amigo a los que obsequio una caja: «Si fumas, disfrútalos; si no fumas, regálaselos a los amigos; pero el mejor consejo que puedo darte es que se los obsequies a tus enemigos» (risas). Ahora, me faltaría añadir: no hubo una sola vez en que, al hablar conmigo, no mostrara gran orgullo por esa amistad; el problema era cuando, cinco o diez minutos después, se reunía con la prensa. Entonces no había quien lo parara. Me he quedado hasta hoy sin el privilegio de poder aterrizar en el modesto aeropuerto que se hizo construir en las proximidades de su finca, a la que con tanto afecto más de una vez me invitó.

¿Eso dijo Menem? (pregunta luego de que Bonasso le revelara que el riojano acusó a Néstor Kirchner de haber sido montonero). No tengo elemento de juicio alguno sobre tal tema, pero sí me contaron otra cosa muy distinta.

Menem nos engañó a todos. Recuerdo muy bien cuando se decía que era un hombre de izquierda, el mejor entre los candidatos peronistas. Alguien bien informado me contó un día que hasta los montoneros, que habían sido casi eliminados durante la sangrienta dictadura militar y quedaban muy pocos sobrevivientes, ayudaron a Menem con cientos de miles de dólares para la campaña electoral en su primera elección en el año 1989.

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