14 de octubre 2002 - 00:00

Menem reclamó que De la Sota renuncie a la gobernación

Río Cuarto (especial de «La Mañana de Córdoba») --«Yo desafío al amigo De la Sota. Si él renuncia a la gobernación de Córdoba para participar de la campaña presidencial, yo estoy dispuesto a renunciar a la presidencia del partido». Así se expresó ayer Carlos Menem en un discurso de barricada, al encabezar un acto proselitista en la ciudad cordobesa de Río Cuarto.

Lo acompañaron en el palco Martha Alarcia, Lelia Chaya, Arnaldo Lamisovsky, el ex ministro de Finanzas de De la Sota, Esteban Dómina y Alberto Tejeda, y bendecido por Menem como su candidato a gobernador, el diputado nacional por Córdoba Oscar González.

Sorprendió la ausencia del intendente de la ciudad capital, el ucedeísta Germán Kammerath -afectado por una an-gina-; en cambio, viajó desde Santa Fe y estaba también en el palco el titular de la UCeDé nacional, el diputado nacional Carlos Castellani, totalmente jugado, él y su partido, en apoyo del ex presidente.

El club Central Argentino estaba colmado con la presencia de alrededor de 4.000 personas, muchas de ellas curio-sas por ver a Menem y a su esposa, Cecilia Bolocco, también presente en el acto en una tarde de intenso calor. El intendente del lugar, el peronista Alberto Cantero, ex rector de la Universidad Nacional de Río Cuarto, les ofreció a los menemistas los equipos técnicos de la Municipalidad, después de una reunión con allegados a Menem.

El riojano dijo sentirse particularmente feliz cuando desde el gobierno «se llevan a cabo una y mil maquinaciones para tratar de desplazarme del camino», afirmó. Y siguió apuntando y disparando sobre Eduardo Duhalde cuando enumeró los que a su juicio han sido los variados intentos por desviar su candidatura presidencial. «Unos empezaron con un candidato que se les cayó, después siguieron con otro que también se les cayó y ahora están hablando de que para sacar a Menem hay que negociar con (Adolfo) Rodríguez Saá.»

A despecho del calor agobiante, Menem saludó a cuanto riocuartense se le cruzara en el camino. El acto no duró mucho, poco más de media hora, lo suficiente para que el riojano cargara no sólo sobre De la Sota, sino también sobre Duhalde. Con ríspida dureza, le dijo al Presidente: «Podrán negociar hasta con el diablo si quieren, pero tengan la seguridad de que a Carlos Menem no lo van a bajar, no lo van a lograr», provocando una ovación de la concurrencia.

Menem
no olvidó las frustradas gestiones presidenciales de Fernando de la Rúa, a quien acusó de vilipendiar en dos años los logros que había dejado al cabo de los más de 10 años de su gestión; y Rodríguez Saá, tras su paso fugaz por la Casa Rosada. «Ambos, junto a otros más -en obvia alusión a Raúl Alfonsín-, pueden conformar el sindicato de presidentes en fuga, aunque no sé quién será el secretario general», dijo a la multitud.

• Repudio

A unas cuadras del lugar, intentaron repudiar la presencia de Menem en Río Cuarto poco más de un centenar de personas, cacerolas en ristre. Liderados por universitarios de Franja Morada y algunas fracciones de la izquierda local, buscaron acercarse al acto del PJ. Ocurrió lo previsible ante la reacción de algunos militantes peronistas. Hubo algunas corridas, pedradas y hasta la rotura de la vidriera de un local partidario. Menem, enterado, los cuestionó diciendo que «la violencia es la prostituta de los débiles, por eso apenas se juntan 50 para intentar hacer un escrache; pero nunca logran nada porque no tienen propuestas que hacer». La concurrencia, eufórica.

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