20 de mayo 2003 - 00:00

Menemismo demora unidad del bloque en Cámara baja

Menemismo demora unidad del bloque en Cámara baja
Néstor Kirchner tendrá que esperar para contar con un bloque PJ único en Diputados. En consecuencia, deberá apelar a los socios extramuros -ex chachistas al estilo Darío Alessandro que lo acompañaron en la campaña presidencial-, y, por supuesto, al ARI de Elisa Carrió y hasta la UCR para sesionar y aprobar leyes clave hasta el 10 de diciembre, cuando se renueve la mitad del cuerpo. La bancada oficial apenas supera los 80 miembros, con 32 bonaerenses. Los kirchneristas del justicialismo rondan la decena.

En gran medida, el mismo presidente electo está dinamitando con declaraciones a la prensa cualquier posibilidad de que los 30 caciques del menemismo, que disponen de bancada propia, la Azul y Blanca, vuelvan a formar parte del peronismo y pongan en mejor posición al PJ a la hora de tratar proyectos del Ejecutivo entrante.

Hasta los escuderos de Eduardo Duhalde en el Congreso reconocen sotto voce que al santacruceño «se le está yendo la mano» con frases del estilo « no me interesa el apoyo de los menemistas, porque ellos ya le hicieron bastante daño al país». Ahí tampoco cayó en gracia que el hombre fuerte del Frente para la Victoria hubiera hablado de « terminar con el toma y daca» en Diputados. Más que una amonestación en público, una virtual denuncia contra la «vieja política».

Así las cosas, el peronismo de Anillaco continuará de manera autónoma, a pesar de que había un compromiso con el duhaldismo -anterior a los comicios y, por supuesto, a las cargas kirchnerianas de las últimas horas-de conciliar posiciones y reagrupar todas las tribus del oficialismo. Incluida la adolfista que -con un quinteto-también hizo rancho aparte, apenas se tornó irrespirable la convivencia de entrecasa como derivación de la interna partidaria.

• Pronunciamiento

El proceso debía cerrarse de manera exitosa y sin mayores traumas después del frustrado ballottage, según lo conversado por Eduardo Camaño, Ricardo Quintela (quien mayor predisposición ha exhibido al diálogo desde la vereda menemista) y otros interlocutores del mismo ámbito.

Hoy, el lote del menemismo, comandado por el cordobés
Oscar González, deliberará desde las 19 en el 2° piso del anexo de la Cámara baja. Lo más probable es que de allí surja un pronunciamiento de colaboración hacia el nuevo gobierno, si bien con serias reservas (no « morales», tal cual le gusta decir a «Lilita» para reivindicarse como única abanderada de la ética y las buenas costumbres).

Por lo pronto,
González, Adrián Menem, Alejandra Oviedo, Martha Alarcia, Quintela, Lelia Chaya y compañía mantendrán la independencia y darán a conocer un documento de censura a los recientes mandobles de Kirchner contra Carlos Menem y sus seguidores. «Es evidente que al nuevo presidente no le interesa la reunificación del bloque», ironizan con bastante lógica en esta parcela.

«
No vamos a obstruir, pero tampoco a levantar la mano para aprobar cualquier cosa ni a bancarnos discursos agresivos, máxime cuando la campaña electoral hace tiempo que terminó», se lamen heridas mutuamente los menemistas más furiosos. « Kirchner nos obliga a permanecer afuera de la bancada», insisten.

Por las dudas, enterados de que el patagónico parlamentará con diputados antes de la asunción (o inmediatamente después, si los tiempos no permiten lo primero), dejaron trascender que en el supuesto -bastante improbable-de que los inviten, ellos mandarían una delegación liderada por el mediterráneo González y, quizá, alguien más de la conducción de la Azul y Blanca.

• Vías de negociación

Este mediodía, chez Cama-ño, la mesa del bloque PJ volverá a reunirse para analizar cuáles serán las vías de negociación con el menemismo y, por supuesto, con el kirchnerismo, que dice no sentirse representado por la cúpula tripartita que animan el ultraduhaldista José María Díaz Bancalari, el menemista (por lo menos hasta la primera vuelta) Manuel Baladrón y el santafesino Jorge Obeid.

Tendrán que rever la táctica ante la previsible frustración de no poder conseguir la unidad del peronismo, algo que se habían juramentado a realizar la semana pasada, también alrededor de una mesa tendida por el presidente de la Cámara baja.

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