Milagrosa Cristina: hace estudiar a sindicalistas

Política

Volver a la escuela, al odioso análisis de textos. Eso hará hoy, por unas pocas horas, un puñado de caciques sindicalistas alineados detrás Hugo Moyano en un retiro que compartirán en un camping bonaerense donde «estudiarán» el discurso de Cristina Fernández.

Luego del llamado de la candidata para entablar un «diálogo institucional» entre empresarios y gremios, con mediación oficial, los sindicalistas pretenden profundizar esa propuesta para lo que pretenden confeccionar una agenda para sumarle a la primera dama.

No es el único propósito: el encuentro, con formato de retiro político -el debate comenzará a las 9 hasta pasado el mediodía, cuando empiece a humear el asado-también persigue objetivo de «consolidar» la unidad del moyanismo en medio de duros cruces en la CGT.

  • Escenario

    Un camping del Sindicato de Televisión, en Moreno, es el escenario que eligió el moyanismo para continuar la reunión que tiempo atrás se organizó en UATRE. La cumbre coincide con el aniversario de la muerte de Eva Perón, feriado emocional para los peronistas.

    «Además de la liturgia y las misas, decidimos recordar y homenajear a Evita pensando hacia dónde queremos que vaya el país», se envalentonó Juan Carlos Schmidt, de Dragado y Balizamiento, uno de los dirigentes que participarán del encuentro.

    Además de estudiar el discurso de la candidata, sobre todo en el aspecto a la construcción de un «diálogo» a la española para definir un rumbo a mediano y largo plazo, la cumbre servirá para el poroteo y la exposición de alianzas en la interna de la CGT.

    Moyano mostrará a su lado a sus socios de siempre: Omar Viviani (taxis), Gerónimo «Momo» Venegas (UATRE), Abel Frutos (Panaderos), Miguel Paniagua (Espectáculos) y, entre otros, Schmidt (Dragado y Balizamiento). También invitaron a Amadeo Genta, de municipales porteños.

    En tanto, mostrará algunas alianzas poderosas, por caso la que mantiene -a pesar de viejas disputas-con Omar Maturano, de La Fraternidad, la mañana de camping del moyanismo terminará de desnudar algunas debilidades: la más obvia, la ausencia de Roberto Fernández de UTA.

    El gremio de los colectiveros y de los empleados de subtes, que por años manejó Juan Manuel Palacios, está, tras el tropiezo de «El Bocha», en manos de Fernández, quien está lejos de entablar con Moyano la sintonía fina y la comprensión mutua que tenía su antecesor.

    No sólo eso: en una maniobra, quizá sobreactuada, por desmarcarse de Moyano, Fernández acostumbra patalear contra los hábitos del camionero. A veces, incluso delante de él, como ocurrió tiempo atrás, durante una ronda agitada en la sede de Gastronómicos.

    - Vos sabés qué tenés que hacer ¿quién te creés que sos? -bastardeó Moyano.

    - El dueño de la UTA. Vos tenés que aprender que Palaciosno está más -volanteó Fernández.

    Al margen de la cinchada puertas adentro de la CGT -que tiene a Antonio Caló juntando voluntades para ser el próximo secretario general-el moyanismo pretende tomar como propia la convocatoria de Cristina Fernández a establecer un «diálogo institucional».
    En rigor, relatan en la CGT, hubo varios contactos e intentos para construir un vínculo fluido. Mirando lejos lo castigan a Roberto Lavagna porque, recuerdan, cuando era ministro de Economía de Kirchner se oponía a una relación directa entre la CGT y la UIA.
    Así y todo, en el último tiempo, hubo más de un contacto y no sólo en la mesa del Consejo del Salario. «Siempre hay reuniones y contactos informales: nosotros estuvimos en la UIA; ellos vinieron a la CGT», relató, anoche, un dirigente con oficina en Azopardo.

    En rigor, lo que advierten cercade Moyano es que ese contacto debe prosperar a pesar de que será un «diálogo plagado de tensiones», según la definición de un miembro del consejo directivo, porque «siempre habrá factores de discusión entre ambos sectores».

    En esa línea, en su medio día de camping, los sindicalistas se dedicarán a desentrañar las intenciones de la convocatoria que Cristina Fernández hizo en su lanzamiento en La Plata, acto del que mostró juntos a Moyano y Caló, apenas separados por el ceniciento José Luis Lingieri.
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