Monseñor Aguer cuestionó la "Justicia garantista"
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Monseñor Héctor Aguer.
Asimismo, consideró que la violencia se convirtió en cotidiana, ya sea por casos de violencia de género en los hogares o por hechos de ensañamiento entre grupos de personas en, por ejemplo, las "tumultuosas salidas" de los boliches bailables.
Según Aguer, el vivir en una sociedad violenta es responsabilidad en primer lugar de la "destrucción de la familia" porque es ese grupo humano el que debe dar educación y enseñar el respeto a la amistad, a la vida social, a la vida civil a los más chicos y jóvenes.
"Vemos la destrucción de la familia y hay muchos chicos huérfanos de padres vivos. La violencia dentro de esas familias constituidas al margen del matrimonio es una plaza habitual en una sociedad donde las 'parejas' no se casan y abundan las ex", dijo el sacerdote.
Luego mencionó a la droga "que es un tema de títulos cotidianos de la Sección Policiales" de los diarios y después a las "mafias" que predominan en los barrios, y cuestionó con dureza "la visión errónea de la Justicia garantista".
"Pero existe también una especie de violencia cotidiana, casi normal, que se da en un colectivo, en la calle donde mucha gente va caminando absorta en el telefonito sin observar alrededor, aunque por cualquier motivo las reacciones son exageradas. Noto que, de alguna manera, hay una especie de agresividad en el ambiente", consignó el arzobispo platense.
Abogó como solución a "un cierto camino de reeducación. No quiero ser muy solemne y decir una reeducación en el amor; algo más sencillo es sobre todo una reeducación en el respeto al otro, en el respeto de la vida sobre todo de la vida del otro".




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