Moyano básico: aumentar salarios y frenar Brasil

Política

Sin filtro ni rodeos, Hugo Moyano transparentó lo que el gobierno se niega a admitir: que la crisis financiera comenzó a pegar coletazos en el país. La alarma sonó ayer, durante la cumbre de la CGT en la calle Azopardo, que reunió a todo el cacicazgo sindical.

En la charla, por turnos, se enumeró que la UOM, SMATA, UOCRA y Camioneros -cuatro de los gremios más poderosos y de áreas clave de la economía-, ya registran suspensiones porque bajó la intensidad de la producción y las exportaciones. Esto último afecta al gremio de Moyano.

Con esos datos sobre la mesa, la CGT resolvió enfriar el reclamo por un bono salarial para fin de año que amortigüe el efecto que la inflación tuvo sobre los salarios. El rumbo de la crisis determinará si en diciembre vuelve a reactivar esa demanda.

Es más: ayer, dos horas después de la reunión, Moyano usó un escenario en la localidad bonaerense de Rafael Calzada, para ratificar que reclamará «más salario». En simultáneo, tampoco se frenarán las protestas: anoche comenzó un paro de los gremios portuarios en contra, entre otros puntos, de Ganancias. La reunión del consejo directivo de la CGT, ayer, terminó de redondear lo que el camionero evaluó la noche del miércoles en un asado que sirvió en su sindicato a los dirigentes que integran la «mesa chica» sindical, sobre lo que informó ayer este diario.

En el 5° piso de Azopardo al 802, la cúpula sindical en pleno evaluó la crisis y le planteó al gobierno que «intervenga para garantizar el ritmo de producción», pero, sobre todo, para impedir una « invasión de productos desde Brasil» tras la devaluación del real.

El temor no se agota ahí: Héctor Daer (Sanidad), secretario de Prensa, pidió medidas al gobierno para evitar que la «aduana sea un colador» que permita el ingreso al país de la «producción que va a sobrar en China, India, Estados Unidos y Europa».

  • Señal

    Pero Moyano no archiva fácilmente un pedido. A poco de aceptar congelar, «temporalmente» aclaró, el planteo sobre el plus salarial, le envió una señal a la Casa Rosada -y a Olivos-: quiere más juego político para la CGT para «defender y apoyar» al gobierno.

    «Queremos más participación política» porque «los trabajadores estamos preparados para ocupar cualquier cargo», dijo, sin grises, el camionero. Hay una traducción: Moyano volvió, como hace cada tanto, a postular a Héctor Recalde como ministro de Trabajo.

    La maniobra se basa sobre un argumento puntual: el jefe de la CGT advierte que la crisis podría profundizar su efecto sobre la economía argentina y, frente a eso, considera « estratégico» que un referente sindical esté en una butaca clave como es la cartera de Trabajo.

    Todo se explica: si comienza a resentirse la actividad económica,eso repercutirá sobre la generación de empleo y la CGT quiere un operador propio para defender «los derechos e intereses de los trabajadores», como dijo ayer el líder camionero.

    Hoy diputado, Recalde es el ideólogo de los movimientos de Moyano desde que Juan Manuel «Bocha» Palacios, jaqueadopor una incómoda relevacióncatastral, tuvo que dejar su gremio, UTA, luego la CGT, y se recluyó en su quinta de La Plata: un retiro familiar.

    Palacios fue el cerebro que diseñó la táctica que terminó, en 2004, con Moyano como jefe de una CGT única. El apartamiento de «El Bocha» derivó en la fractura de la central-obrera. El dirigente intervino,además, para moderar el inicial anticristinismo del camionero.

    Se le atribuye a Palacios una frase brutal sobre el entorno que desde hace un tiempo escolta a Moyano. «Si se les cae una idea, te la devuelven» lo invocan a quien armó a principios de los 90, junto al camionero,el Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA).

    En realidad, Recalde es el perpetuo postulante del moyanismo para reemplazar a Carlos Tomada y, antes y ahora, desde Casa Rosada se difunde la certeza de que «es imposible» que se le dé ese ministerio a los gremios. Moyano los obligará igual a decirle que no.

    Detalle: esa jugada es, por ahora, sólo del camionero y no formó parte de la discusión de ayer en el consejo directivo.

  • Canje

    El canje que consiste en adormecer el reclamo por el plus salarial a cambio de mayor «participación política» puede tener otra expresión: el reparto de cargos en el PJ bonaerense y, en las legislativas de 2009, la presencia sindical en las listas del FpV.

    Dato riguroso: en el consejo del PJ nacional, Moyano le pidió a Néstor Kirchner nueve lugares para los gremios. El patagónico le concedió tres: lo puso como vicesegundo, detrás de Daniel Scioli, y agregó a Antonio Caló (UOM) y a Gerardo Martínez (UOCRA).

    Ayer, en la CGT, además de Moyano, Martínez y Daer estuvieron Juan Belén (UOM), Armando Cavalieri ( Comercio), José Pedraza (Unión Ferroviaria), Oscar Lescano (Luz y Fuerza) y Andrés Rodríguez (UPCN), entre otros
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