26 de septiembre 2005 - 00:00

Moyano promete paz, pero su gremio anuncia paros

Hugo Moyano
Hugo Moyano
El 11 de setiembre, desde Catamarca, Hugo Moyano le envió un mensaje tranquilizador a Néstor Kirchner: dijo que hasta después del 23 de octubre, la CGT encajonaría sus reclamos, como un gesto de buena voluntad para no complicar al gobierno de cara a las elecciones.

Pero diez días más tarde, horas después de que el Consejo Directivo de la central obrera reavivó los quejas por la «indiferencia» a la que, dicen, los somete Kirchner, el propio gremio de Moyano advirtió que en dos semanas podría lanzar un paro de alcance nacional.

Ocurrió el jueves, en el Microestadio de Ferro, en Capital Federal, donde más de 5.000 delegados y trabajadores de la rama Aguas y Gaseosas -encargados del transporte, además de bebidas alcohólicas- lanzaron un ultimátum a las compañías del rubro para que otorguen un aumento salarial.

«Si en 10 días no tenemos una respuesta satisfactoria de los empresarios, vamos a disponer un paro nacional con bloqueo de las empresas»,
fue el dictamen, aprobado por la mayoría, que emitió el plenario del jueves.

Moyano no participó de la asamblea. A esa hora, presidía la reunión directiva en la sede gremial de Azopardo. Pero del encuentro en Ferro participaron su hijo, Pablo Moyano, y la «mano derecha» del líder de la CGT en camioneros: Mariano Silva, secretario adjunto del gremio.

• Complicación

Pero el reclamo no se agota en esa especialidad. Juan Carlos Bolischky, secretario de Actas del gremio original de Moyano, señaló ayer el reclamo de la rama Aguas y Gaseosas es «punta de lanza» de una demanda que comparten el resto de las ramas del sindicato.

Sumado a la amenaza de la CGT de convocar al Comité Central Confederal (CCC) para principios del próximo mes, el planteo de Camioneros complica el cumplimiento de la promesa que, desde Catamarca, adonde viajó para respaldar a
Luis Barrionuevo, lanzó el líder de la CGT:

En realidad, voceros de la central obrera como de camioneros, insistieron en que las amenazas no llegarán a concretarse.
No, al menos, hasta que pasen las elecciones. Sin embargo, especialmente en la CGT, reina el malestar porque se consideran «ignorados» por el gobierno.

Hace dos meses, se quejó
Juan Manuel Palacios, esperan una audiencia con Kirchner que, por problemas de agenda, no pueden concretar. Palacios, luego de la reunión en Azopardo, dijo que la CGT se encuentra en un estado de «profunda preocupación» por la «falta de diálogo» con el gobierno.

Para el moyanismo esa indiferencia es peor porque los gremios alineados con el jefe de la CGT -que filtraron a
Héctor Recalde como candidato a diputado nacional en la lista del kirchnerista Frente para la Victoria (FpV)- esperaban un trato preferencial. Pero, dicen, eso nunca ocurrió.

Distinta es, por caso, la postura de otros sectores.
Barrionuevo, que compite abiertamente contra el gobierno en Catamarca, o Dante Camaño -que lo reemplazó estos días en la CGT, que es candidato de Luis Patti, aliado de Eduardo Duhalde. Otros actores de la mesa gremial también intervienen abiertamente en la elecciones. Gerónimo «Momo» Venegas, como jefe de Las 62 Organizaciones, ubicó al octavo diputado en la lista del PJ duhaldista: Enrique «Negro»

Salinas
, de la UOM de La Plata. También Gerardo Martínez, de la UOCRA, decidió tomar partido en la pulseada. Martínez, que de la mano de Duhalde ocupó por cuatro años, hasta 2003, una banca en el Congreso, ahora se alineó con Kirchner al punto que cedió unas oficinas de su gremio para reuniones kirchneristas.

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