26 de noviembre 2001 - 00:00

Mueren cientos de prisioneros de Al-Qaeda en intento de fuga masiva

Un motín de presos de Al-Qaeda fue sofocado en Mazzar-i-Sharif con el apoyo de Estados Unidos. Hasta anoche continuaban los bombardeos sobre la ciudad. En la represión murieron cerca de trescientos extremistas y decenas de milicianos de la Alianza del Norte que los vigilaban. Un checheno que inició la revuelta habría matado a un oficial de la CIA estadounidense. La mayoría de los amotinados se había entregado el fin de semana luego de rendirse en Kunduz.

Mazzar-i-Sharif (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Cientos de extremistas extranjeros integrantes de Al-Qaeda fueron muertos ayer cuando intentaban fugarse de una cárcel en la ciudad de Mazzar-i-Sharif, adonde habían sido llevados tras rendirse en la ciudad de Kunduz.

En la revuelta habría muerto también un oficial de la CIA estadounidense, cuando un prisionero checheno hizo estallar una granada que provocó su propia muerte y la de dos de sus compañeros de prisión. Esa versión fue consignada por diversas fuentes de la Alianza del Norte y por el periodista de la revista «Time» Alex Perry, que se encontraba a 200 metros del lugar.

Si bien el Pentágono dijo «desconocer» que un «soldado» hubiera fallecido, la cadena televisiva ABC informó que se trataba de un agente de inteligencia, luego de confirmarlo con fuentes del gobierno. Perry indicó que era conocido como Mike y agregó que otro militar se encontraría en «situación crítica» y que 20 guardiacárceles de la Alianza también fallecieron.

«Escuché que habría de 300 a 400 muertos», informó el periodista, aunque un intérprete afgano de la televisión alemana, Ulugbek Orgashev, redujo la cifra a «un centenar» pero corroboró que «un consejero estadounidense» había fallecido.

• Estallido

Perry dijo que la rebelión estalló cuando un periodista que intentaba entrevistar a los prisioneros de la cárcel de Qalai Jangui fue acompañado por un grupo de milicianos de la Alianza que se encontraron en notable inferioridad numérica frente a 600 presos que integraban Al-Qaeda, principalmente chechenos, paquistaníes y árabes.

El periodista agregó que los mismos extremistas «quieren ser masacrados» y que los milicianos de la Alianza del Norte estaban enfurecidos. «Si los estadounidenses no lo hacen, los de la Alianza lo van a hacer.»

La magnitud del episodio llevó a los Estados Unidos a bombardear nuevamente Mazzar-i-Sharif, la ciudad del noroeste afgano que había sido una de las primeras en caer a manos de la Alianza del Norte el 9 de noviembre pasado.

La prisión se encuentra en las afueras de la ciudad y en ella estaban confinados más de un millar de integristas de origen extranjero que se habían entregado o habían sido capturados en Kunduz durante el fin de semana bajo la ofensiva del general uzbeco
Abdul Rashid Dostum.

Tras amenazar a los guardias, los presos rompieron las puertas e intentaron escapar en masa. Al impedir la fuga, cerca de 300 se atrincheraron en el recinto y empezó una lucha que duró varias horas.

Los prisioneros habían ocultado algunas armas en sus ropas, que emplearon contra sus carceleros.

Cuando fue capturada Mazzar-i-Sharif se informó sobre la matanza de seiscientos prisioneros talibanes por las tropas de la Alianza. Uno de los principales motivos por los que se frustró varias veces la rendición de Kunduz era el temor de los combatientes de Al-Qaeda a ser fusilados, lo que llevó al presidente
Burhanuddin Rabbani a garantizar la seguridad de los combatientes extranjeros y de los propios talibanes, tan sólo horas antes de que se produjera la revuelta de ayer.

«He dado instrucciones a todos los comandantes del Frente Unido de Mazzar-i-Sharif, Kunduz, y Tajar para que no acosen, molesten o humillen a los prisioneros de guerra, sean talibanes afganos o combatientes extranjeros», dijo el presidente de Afganistán reconocido por la ONU.

Al caer la noche, se oían algunas detonaciones a lo lejos, mientras aviones estadounidenses sobrevolaban la zona.

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