8 de octubre 2004 - 00:00

Municipio compensará daños por piqueteros

El municipio de Avellaneda anunció medidas para frenar los perjuicios causados por las protestas piqueteras de los últimos dos años. «Como autoridad, estamos tratando de generar políticas para reactivar la zona, mejorar la seguridad y dar incentivos impositivos porque sabemos cómo perjudicaron los piquetes tanto al rubro inmobiliario como al comercio del lugar», señaló a la agencia «Télam» Guillermo Balcarce, secretario de Gobierno del municipio cuyo intendente es el peronista Baldomero Alvarez.

El funcionario consideró que lo de la aparición de los piquetes como forma de protesta «fue la gota que rebasó el vaso» para una región «muy castigada en general por la crisis económica».

Balcarce considera que el problema de la inactividad que generan las manifestaciones en el distrito «no tiene solución inmediata» pero sí en el mediano plazo.

«Va a haber un desgaste natural. De hecho, han disminuido los cortes. De dos cortes por semana pasamos ahora a una situación en que no todas las semanas hay uno, y además duran menos tiempo»
, sostuvo.

Vecinos de Avellaneda aseguran que desde que nacieron los piquetes hubo numerosos casos de personas que perdieron oportunidades laborales debido a que vivir en el centro neurálgico de las protestas les impide llegar a horario al trabajo. «Hubo gente que ha ido a entrevistas laborales en la Capital Federal, y que cuando dijeron dónde vivían, les contestaron que no las podían tomar porque no podían garantizar que cumplieran el horario debido a los cortes», contó a Télam Mabel Viglianco, vecina de ese distrito.

En la Defensoría del Pueblo de Avellaneda reciben permanentemente quejas de los vecinos por este tipo de trastornos. «Los empleados que viven acá no pueden medir el tiempo de llegada, y por eso no los toman. Es algo que es terrible y con lo que nos enfrentamos todo el tiempo», explicó Guillermo Rodríguez, secretario general del organismo.

Alberto, encargado de Megatelas, un local de venta de ropa y telas situado en la esquina de la avenida Mitre y Mariano Acosta, fue contundente a la hora de describir el problema: «Cuando hay piquetes, al negocio no entran ni las moscas, es como un feriado». El comerciante contó que la fábrica donde se elaboraban las prendas estaba también en Avellaneda, pero tuvieron que mudarla a la Capital Federal por los piquetes. «Estábamos saturados de no poder cruzar por culpa de los cortes, y la mudamos».

El local donde quedó el negocio, un edificio declarado monumento histórico donde funcionaba el Banco de Avellaneda, exhibe desde hace cuatro meses un cartel con la leyenda: «Alquila», uno de los tantos que se observan a lo largo de la avenida Mitre.

Dora Fernández
, una jubilada de 75 años que vive a unas 20 cuadras del Puente Pueyrredón, afirmó que hace cuatro años que tiene su vivienda en venta y que en ese lapso sólo cinco personas fueron a verla.

• Empleo en riesgo

Otra vecina, Antonia, señaló: «Hace muy pocos días hablé con un rematador que vino a ver mi casa en Sarandí para venderla y me explicó que es muy difícil vender en esa zona. La gente no compra porque pone en riesgo su empleo».

«Muchas empresas no contratan a gente que vive en Avellaneda porque tienen constantes problemas para llegar o faltan mucho»
, agregó.

Los piqueteros considerados duros aseguran que están dispuestos a dialogar con los vecinos de la zona sur que se sienten afectados por los cortes de calles, y aclaran que no son los enemigos de la clase media.
«La gente tiene que entender que protestamos porque hubo sangre derramada y no nos dan soluciones y tiene que comprender también que no somos el enemigo, estamos dispuestos al diálogo», dijo Juan Cruz Dafunccio, del Movimiento de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón.

«Sabemos
-sostuvo- que en dos años de protestas, desde que se produjeron los crímenes de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, hubo quizás un abuso de esta metodología (la de los cortes) porque el hecho de que se corte con demasiada frecuencia puede saturar a la opinión pública».

Dafunccio
admitió que dentro del movimiento piquetero hay una «lucha interna por ver quién ocupa la cartelera mediática» y que hay agrupaciones «que no entienden que no hay que abusar de los cortes».

De hecho, el dirigente contó que se redujo en los últimos tiempos el número de cortes en el Puente Pueyrredón.
«En lo que va del año, hubo 24 cortes, pero ahora estamos haciendo menos.

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