7 de marzo 2003 - 00:00

Murió el ex gobernador Mestre

Seguramente será recordado como uno de los políticos con mejor calidad para administrar fondos públicos de las últimas décadas. No sólo dentro del radicalismo, sino de cualquier partido político. En mayo de 1995, Ramón Mestre -como Carlos Menem en 1989 a presidente y por eso se admiraban-debió asumir de urgencia 6 meses antes la gobernación de una provincia de Córdoba incendiada tras el tercer mal período de Eduardo Angeloz. Administró la crisis, la reencauzó, no pidió más fondos nacionales. Emitió una Letra -el Cecor- que no tenía nada que ver con los bonos provinciales actuales, desprestigiados en su mayoría y bajo la paridad. Mestre arregló primero que los grandes supermercados de Córdoba la recibieran a 100%. Entonces, el público aceptó el Cecor. Tanto, que esa Letra o certificado llegó a ser el título con mejor interés (12% anual), en épocas de mínima inflación, de todos los títulos argentinos. La gente invertía en Cecor. Tanto que, apresuradamente, la administración Mestre los rescataba para no pagar tal interés frente a tanta demanda. Perdió la elección de diciembre de 1998, pero de ahí salió a apagar otro incendio provincial en Corrientes. Así administró, con austeridad, sin demagogia, con sentido de responsabilidad hacia los fondos públicos. Ayer falleció, tras una rápida y fulminante enfermedad, a los 65 años, cuando se volvía a presentar como candidato a gobernador el 8 de junio próximo. Una gran pérdida para Córdoba y para el país.

Córdoba (especial de «La Mañana de Córdoba») - La muerte de Ramón Mestre, por lo sorpresiva y rápida, conmovió a todos. «Murió a lo Mestre», dijo alguien en el velorio, y es el epitafio que mejor describe la corta agonía del sanjuanino, y, a su vez, el que mejor lo retrata.

Mestre dejó de existir ayer a las 11, como consecuencia de una hepatitis C crónica que derivó en cirrosis y comprometió todos sus órganos.

En la capilla ardiente, montada en el Cabildo Histórico de esta capital, se agolpó la gente para despedirlo. Por una puerta, la principal, ingresó la gente común, por otra, del costado, los dirigentes.

Es que Mestre fue, de alguna manera, la síntesis que amalgama ese sentimiento tan escaso en estos días entre los políticos y los ciudadanos. Medio centenar de coronas certificó ayer este sentimiento.

• Escape

Su partida significó una gran pérdida, por lo tanto, no sólo para la ciudadanía, sino para la clase política. No era Mestre un político en el invierno de su carrera, ni mucho menos. Intentaba ser otra vez gobernador, y su muerte provocó un inmenso vacío y una sensación de falta de conducción dentro de las filas del partido al que dedicó su vida, la Unión Cívica Radical (UCR), que ahora perdió a uno de sus líderes, el más importante.

Mestre se preparaba para ser gobernador, mientras la UCR a nivel nacional se apresta a luchar para sobrevivir. Por esa razón aceptó «alambrar» la provincia de los vaivenes nacionales, para intentar escapar a la hecatombe generalizada que aguarda al resto del radicalismo en el país
.

• Huellas políticas

Pese a haber sido firmante del nacimiento de la « coordinadora» alfonsinista, Mestre había comenzado a transitar por otras huellas políticas.

Dos períodos al frente de la Municipalidad de Córdoba, uno en la Gobernación de Córdoba y otro en Corrientes, lo habían dotado de la experiencia necesaria para convertirse en un verdadero estadista, un piloto de tormentas.

Estaba desilusionado de la actitud de sus pares « bonaerenses» que dejaron a
Fernando de la Rúa librado a su suerte y a las embestidas del duhaldismo, y terminaron pactando con éste.

Durante su paso por el gabinete nacional no dudó en trabajar junto al ala más sensata y menos demagógica del radicalismo, hasta el fin.

A partir de allí volvió a Córdoba para trabajar en pos de un radicalismo ganador y vital (de allí lo de alambrar la provincia) para, seguramente, desde este sitial proyectarse nacionalmente.
Pero la súbita muerte tronchó todas estas ambiciones. Ahora la UCR cordobesa debe buscar un nuevo líder para la elección que ayer se convocaba para el 8 de junio.

A nivel provincial estaba dispuesto a conducir una importante coalición de fuerzas políticas opositoras a
José Manuel de la Sota. Quería incorporarextrapartidarios, empresarios, y hasta se pergeñaba una alianza con Ricardo López Murphy y Germán Kammerath (ahijado político de Carlos Menem), lo que le valió mucha oposición dentro del partido.

También este eje despertaba mucho recelo dentro del radicalismo bonaerense, atacado de purismo, ante «sociedades» que no consideraban aptas debido a un discurso atacado de infantilismo izquierdista.

Mestre estaba dispuesto a seguir adelante dentro de su concepción, y de lo que consideraba mejor.

Ahora su deceso dejó a la nave radical sin piloto, y en medio de la tormenta.

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