22 de abril 2003 - 00:00

Murphy celebró la polarización

Ricardo López Murphy
Ricardo López Murphy
«Discuto ideas, no personas», sonrió anoche Ricardo López Murphy al llegar a su hotel en Catamarca, al leer una síntesis de la andanada de críticas que recibió a lo largo de toda la jornada sobre su persona y sus proyectos.

La ubicación de la fórmula que integra junto a Ricardo Gómez Diez en las primeras posiciones y disputando en serio la elección del domingo era algo que pocos esperaban hace algunos meses. Por caso, cuando en marzo pasado la encuesta de «Ambito Político» lo ponía en el segundo lugar detrás de Carlos Menem.

Sorprendidos por aparecerles en la pantalla de un ballottage o peleando el segundo puesto en las elecciones del domingo, los candidatos que creen puede sacarles votos se encendieron de furia contra el candidato.

«Me tienen miedo, terror, por eso nunca han querido debatir conmigo»
, repite López Murphy, que cree que uno de sus fracasos en esta campaña fue no lograr que los candidatos presidenciales protagonizasen debates públicos, como en Brasil o los Estados Unidos. «Si me tenían tanto miedo, por lo menos hubieran debatido entre ellos», remató comentando la agresividad de los demás candidatos.

López Murphy
cree que ya les sacó a Elisa Carrió y a Leopoldo Moreau todos los votos que hubiera podido. También que terminó de convertirse en el candidato del voto moderado del interior que antes se expresó como demócrata conservador, ucedeísta o, más cerca de ahora, como cavallista o federal. Ahora, creen en los cuarteles del candidato, ha empezado a sacarle votos al propio Menem.

El kirchnerismo le atribuyó a Menem buscar una polarización con López Murphy para atraer la mayor cantidad de votos peronistas en la primera vuelta, atemorizando a las tribus del PJ sobre un eventual triunfo de un no peronista.

Este sector le tiró a López Murphy con el misil más poderoso que tiene, Roberto Lavagna, que desde hoy y hasta el viernes recorrerá el país haciendo campaña en favor del kirchnerismo a Mendoza y Córdoba, escudándose en invitaciones de cámaras empresarias que quieren escuchar su prédica.

Como si pudiera discutir de economía con López Murphy, el ministro que intenta perpetuarse en el cargo si gana su jefe, lo acusó de encarnar «a la derecha y el conservadorismo» y descalificó su propuesta económica porque «el consumo interno no forma parte de la variable central» de su propuesta.

«Las exportaciones, que son absolutamente importantes, no alcanzan como locomotora para crecer, para generar el empleo que la Argentina necesita»
, remató Lavagna como si fuera un experto en la materia.

Kirchner
, con menos tecnicismos, dijo que hay «operaciones de sectores financieros concentrados» para mostrarlo a López Murphy con buena chance electoral, que «en una actitud desesperada, tratan de cambiar la direccionalidad del voto».

Con igual desconfianza en el electorado, más pedestre, el jefe de campaña del radicalismo,
Eduardo Santín, lo acusó de «falsear ex profeso» los apoyos a su postulación «utilizando nombres y apellidos de dirigentes del radicalismo que lo acompañarían».

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