Natalia Zuazo: "Estamos en un momento en que la tecnología tiene mucho más poder que la política"
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En su nuevo libro "Los dueños de Internet", la especialista en tecno política repasa el camino de las empresas más grandes del planeta para construir su imperio digital. El monopolio en la economía de los datos, la inteligencia artificial y el rol de los Estados para domar a las corporaciones son parte de la trama que tiene a los gigantes tecnológicos como protagonistas. Foto gentileza Alejandra López.
P: El modelo de negocios de estas grandes empresas es la recopilación y usufructo de los datos de usuarios de la mano de la inteligencia artificial. ¿La utilización del algoritmo tiene un límite?
NZ: Los que forman profesionales en computación deben tomar en serio un modelo que tenga en cuenta los fines comerciales, pero que al mismo tiempo se haga la pregunta ética: ¿tengo que utilizar la inteligencia artificial para definir si una persona puede acceder a un crédito o tengo que tener un criterio de equidad?
P: ¿Cuáles son los riesgos de vivir en ese mundo construido algorítmicamente?
NZ: El mayor riesgo apocalíptico y horrible es que llegue el momento en que no nos demos cuenta quién toma las decisiones por nosotros, que no podamos entender cómo funciona la máquina por dentro. Es eso que hoy pasa a menor escala en Facebook, donde nadie nos dice cómo funciona el algoritmo. El riesgo es que va a llegar un momento en que un algoritmo va a tomar la decisión de detener a alguien por un robo y si fuera falso no vamos a poder decir que hay un problema. Si bien hay ejemplos en los que las fuerzas de seguridad están trabajando para evitar estos sesgos, el problema es cuando el sesgo se transforma en la regla. Entonces, puede llegar un punto en que no corrijamos ese sesgo y se avance hasta que no sepamos cómo se avanzó.
P: ¿Esas grandes empresas podrían llegar a abrir la caja fuerte de sus algoritmos?
NZ: No creo que la igualdad vaya a venir de los privados porque ellos te dirían que es parte de su innovación. Por eso, la política a través de lo público debería recuperar su propia capacidad de decisión y sumar también a privados para que generar sistemas de decisión más equitativos.

P: ¿Hay intenciones de los países de ponerle fin a esa opacidad?
NZ: Las empresas hacen su trabajo, abogan por la autorregulación. La pregunta es cómo la política va a recuperar la valentía y explicar que tiene algo para decir. Cuando la UE refuerza la ley de protección de datos lo que hace es que pase a depender del compromiso de cada país de multar a las empresas y ahí va a ser diverso. Todos no van a hacer lo mismo. Francia y Alemania probablemente van a ser más duros porque geopolíticamente tiene esa tradición y la fortaleza para dar esa batalla. En definitiva, son ellos los que tienen para decir algo y también es cuestión que haya una demanda para que eso suceda, como cuando pasó un caso como Cambridge Analytica porque de repente a todo el mundo le preocupaba.
P: ¿Los usuarios son conscientes del uso que las empresas hacen de sus datos?
NZ: Si se abre el panorama más allá de aquellos a los que nos preocupa el tema, la verdad es que no pasa. Hay un movimiento para que con el tiempo los Estados sean más transparentes porque las herramientas están disponibles. De la misma manera en la que se dice que la tecnología es imparable, la toma de decisiones más transparentes va a avanzar. También hay empresas que están empezando a utilizar positivamente como marketing el cuidado de la privacidad de los datos de sus usuarios, pero se trata de pequeñas islas en un mar. En Argentina hay grandes problemas en lo que respecta a defensa del consumidor. Lo que pasó con Todo Pago, por ejemplo, sucede todo el tiempo y no tenemos a quién reclamársela. En ese caso el problema no es específicamente en lo digital, sucede que no hay un organismo de regulación y de control. La ENACOM es un fantasma y es imposible un sistema de internet innovador que al mismo tiempo respete los derechos de los ciudadanos sin un organismo que se ocupe de controlar a las empresas de comunicación y digitales. Las empresas no te cuidan porque pueden no cuidarte y porque nadie les pide que te cuiden.
P: ¿Existe en la política la idea de que la tecnología todo lo puede o podrá solucionar?
NZ: Por un lado están los Gobiernos que compran y adoptan toda la tecnología y luego se preguntan por la consecuencia. Eso es un tecno optimismo clásico, que existe y que lo podemos asimilar más al oficialismo. Hay otra corriente que está del otro lado, subestima a la tecnología y tiene una visión paranoica que lo lleva a no hacer nada. Lo que falta es un camino del medio que es definir cómo la usamos. Eso requiere más trabajo, pero podría tener un beneficio político concreto. Nadie está diciendo que no se use tecnología, sino saber para qué y cómo se va a usar. Las empresas siempre están dispuestas a llamar a la puerta y venderte una tecnología, pero quien debe estar allí es una persona capacitada en tecno política capaz de discernir qué tecnología utilizar.
P: En el libro mencionás el caso de Barcelona como un ejemplo a seguir, ¿en Argentina hay administraciones que pongan el acento en qué se hace con la tecnología?
NZ: Rosario es lo más cerca que encuentro de iniciativas que involucren de otra manera a la tecnología en los procesos del Estado. Se hace de una manera colaborativa en serio de manera que el código o el modelo que se utiliza después se comparten con otros. En general el gobierno de Santa Fe es el más avanzado en estos temas. También hay algunas iniciativas de Gobierno abierto de la Provincia de Buenos Aires y de Nación. Pero es muy difícil sostenerlo porque si eso convive con funcionarios que parece que tuvieran que tener una offshore para entrar al Gobierno hay un doble estándar.
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Título: Los dueños de internet
Autora: Natalia Zuazo
Editorial: Debate
Precio: $ 299
Páginas: 192




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