Negocia hoy el campo la huelga que levantó ayer

Política

Comienza desde hoy la compleja negociación del gobierno para intentar dar solución definitiva al conflicto con el campo. Martín Lousteau recibirá en las próximas horas a las entidades del sector. Lo hará acompañado por el secretario de Agricultura, Javier de Urquiza y, eventualmente, por Guillermo Moreno. El propio ministro lo considera un hombre clave a la hora de negociar con el sector privado. Pero ahora, con la manifestación de fuerzas del campo exhibida desde el 11 de marzo, los reclamos van por más. Podrá haber festejos oficiales por la tregua alcanzada ayer. Sin embargo, las exigencias ya no se limitan a las retenciones móviles. Se diseminaron ahora por las trabas y precios máximos existentes para la leche, carne y hasta por la escasez de gasoil. Recuérdese que ya el viernes último en Casa de Gobierno, los cuatro representantes del campo tras más de cinco horas no lograron avanzar en nada respecto de los pedidos básicos de retrotraer la suba de las retenciones. Quizás ayude el hecho de que, con el transcurrir de las jornadas, las presiones existentes sobre el gobierno (y también sobre las entidades desde los productores) vayan perdiendo voltaje. Pero concretamente, ayer, hubo mensajes contundentes y muy críticos para la Presidente, con copia a Lousteau.

El gobierno abrió ayer los teléfonos a la espera de un llamado de la dirigencia rural para retomar el diálogo, tras la suspensión del paro dispuesta ayer por las entidades durante una asamblea en la Ruta 14, donde se montó el piquete más aguerrido.

El mensaje de «puertas abiertas» lanzado anteayer por Cristina de Kirchner arrastra, sin embargo, un condicionamiento puntual: excluye expresamente la posibilidad de discutir sobre las retenciones móviles, asunto que detonó la protesta de los productores.

Con esas reglas, el gobierno espera retomar las conversaciones con los jefes de la Sociedad Rural, CRA, Coninagro y Federación Agraria. Entre hoy y mañana, proyectó anoche un ministro, se entablarán los contactos para reconstituir la mesa de diálogo.

El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, el ministro de Economía, Martín Lousteau, y el secretario de Agricultura, Javier de Urquiza -al que podría sumarse el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno-, es el elenco negociador que sentará el gobierno.

  • Naufragio

    La negativa de la Casa Rosadaa revisar la suba de retenciones fue lo que hizo naufragar la negociación del viernes último luego de que la Presidente, desde Parque Norte, pidió a los dirigentes agropecuarios que «por favor» accedan a sentarse a dialogar.

    Cinco días después, la oferta oficial es idéntica: analizar medidas de incentivo a pequeños y medianos productores, debatir sobre políticas específicas sobre la producción lechera, el trigo y la ganadería, pero sin modificar una coma en el capítulo retenciones.

    En ese punto, las posturas siguen irreconciliables: el campo sostiene que se trata de una medida confiscatoria, mientras que la Casa Rosada defiende la decisión de establecer un arancel móvil con el argumento de que es una herramienta « redistributiva».

    Ayer, horas después de que las entidades, con palabras duras, fijen una tregua de 30 días, desde el gobierno partieron mensajes de distensión. Por TV, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, confió que con un «diálogo franco» se logrará un entendimiento.

  • Perdigones

    En la vereda de enfrente, el clima es otro. Por turnos, dirigentes de la Sociedad Rural, CRA, Coninagro y Federación Agraria perdigonearon a Kirchner aunque, en paralelo, anunciaron la suspensión del paro por un plazo «no mayor de 30 días».

    Ninguna sutileza: hablaron de «mafiosos», amenazaron volver a la ruta si es un diálogo «para la foto», invitaron a «no vender» granos y Eduardo Buzzi imputó al gobierno que lo recaudado por retenciones se destinará a cancelar la deuda con el Club de París. Con la crispación latenteentre los productores, desdela Casa Rosada se dispuso que, en caso de que en medio del diálogo reaparezcan piquetes rebeldes, se despejarán las rutas «por la fuerza». El ministro del Interior, Aníbal Fernández, tiene la orden es su escritorio. De todos modos, es un amague. El gobierno entiende que les ganó la pulseada a las entidades y que, por tanto, se sentará a negociar desde la posición de vencedor. Por eso la cerrazón a siquiera aceptar un debate global sobre un eventual cambio en el régimen de retenciones.

    «Se quebraron: el desabastecimiento terminó jugando contra ellos», dijo anoche un ministro que pronosticó que «en 48 horas» se normalizará, a grandes rasgos, la reposición de productos en las góndolas, puntualmente carne, lácteos y verduras.

    Una paradoja: tras la suspensión del paro podría haber comenzado el ingreso de ganado en pie a los frigoríficos para ser faenado. El trámite requiere de un permiso municipal, una guía, que por ser feriado no se extendió. Eso demoró el proceso de normalización. Es decir: los intendentes que movilizaron a la plaza de sí cristinista no colaboraron a que se termine más velozmente con el desabastecimiento de carne. «Si hubiesen dejado una guardia...», lamentó Alberto Willians, de la entidad que nuclea a propietarios de carnicerías.
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