5 de noviembre 2002 - 00:00

Negra historia peronista, pero hoy sin sillazos

Se inicia hoy otro congreso del justicialismo dentro de la tradición partidaria: con un marco legal controvertido, sesgado a favor de una fracción, en suma como la mayor parte de los congresos en la historia del PJ. Al revés del pasado, ahora por lo menos no hay sillazos, cabezas rotas u otras lindezas tan comunes al peronismo. También, claro, habrá convocatoria a otro congreso alternativo con características parecidas. Repetido anecdotario con la justicia para un lado u otro donde se reparte esencialmente el poder que tal vez concluya en una suerte de «Menem al gobierno y Duhalde al partido», remedo menor de otros slogans comunes tipo «Cámpora al gobierno y Perón al poder».

Lo de esta tarde en Obras Sanitarias estará cargado de impugnaciones y sospechas, con delegados aprobados y otros «truchos» de la Capital, o de Catamarca, por no hablar de la última operación de José Manuel de la Sota, en Córdoba, quien cambió a una cuarentena la última semana porque no los encontró suficientemente obedientes como dos días antes. Pero eso también es parte de la novela peronista, culebrón de la peor especie en materia democrática.

•Vicio

Porque, al margen de este congreso duhaldista o del que pueda propiciar el menemismo, hay un vicio de iniciación en este casi millar de nombres y presencias que avalan decisiones personales de otros, más especializados en el punteo de la nómina -por ellos elaborada-que en la transparencia de los actos. Ya que todos los interesados presumen de la validez de los congresales por haber sido elegidos gracias al voto popular, lo cual tal vez se cumpla en algún distrito pero no en los más importantes. Pues la gente elige una lista, pero la integración de esa lista generalmente se realiza después que ocurrieron los comicios. Así se consagran los dominios territoriales y persisten los caudillos en sus hegemonías. Por no hablar de la forma en que son incluidos otros cuando la cara de alguno de los originales hace un gesto indiferente o rebelde a la conducción y se arbitra su reemplazo.

•Agujeros

Aunque luego el electorado nacional elija lo que deciden estos congresos, lo cierto es que estas representaciones casi teatrales ocultan verdaderos agujeros negros de ilegitimidad. Casi como la propuesta de esta jornada sanitaria donde se puede fijar otra fecha de internas (para condicionar votantes, ya que muchos no votarán en verano pero sí aquellos que dependen del subsidio mensual de los planes familiares), un nuevo mecanismo de autoridad (acortar el mandato del consejo directivo y elegir otro) e inducir una fórmula o candidatos que, de acuerdo a la realidad sociológica, nada tienen que ver con lo que hoy desea el justicialismo.

Al menos, la unanimidad de las encuestas asegura que Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá son los postulantes más requeridos, a gran distancia de otros aspirantes. Y ninguno de esos dos contendientes participarán del nuevo congreso. Hay imposiciones partidarias que la razón general en ocasiones soporta, pero que sólo facilitan la avanzada y decepcionante creencia colectiva de que la democracia es el peor sistema aunque sea el único en el que se quiere vivir.

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