Rafael Bielsa afirmó ayer que la decisión del gobierno de retirarle el aval al obispo Antonio Baseotto como vicario castrense es «irreductible e irreversible». «La posición del gobierno es irreductible e irreversible en el sentido de que monseñor Baseotto jamás será el obispo militar», aseveró Bielsa ante corresponsales extranjeros.
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Por su parte, el embajador argentino ante el Vaticano, Carlos Custer, repitió desde Roma la posición del gobierno, aunque expresó su confianza en que «se encontrará una solución» de común acuerdo con la Santa Sede, mientras siguen suspendidas las conversaciones.
Para el canciller, «en términos técnicos no se provocó ningún daño en las relaciones diplomáticas con el Vaticano» y señaló que «en ningún momento la Santa Sede manifestó la existencia de un problema diplomático con la Argentina», pero aclaró que se está buscando «la persona idónea» para reemplazar a Baseotto.
• Posición irreversible
La aclaración del canciller se produjo un día después de la elección del nuevo Papa Benedicto XVI. «El Presidente ha tomado una posición muy clara, y le hemos hecho saber a la Santa Sede que es irreversible» la voluntad del gobierno de que Baseotto sea desplazado de su cargo, afirmó Custer a este diario.
Sobre esta cuestión, el embajador señaló en su ayuda que «la propia Iglesia ha comunicado que lo que los anima es la búsqueda de una solución de común acuerdo» ante el conflicto. Admitió así la existencia de algún tipo de mediación que no implique una claudicación para ninguna de las partes. «En las cuestiones morales puede haber algunas reservas, pero no con el gobierno, porque nunca el gobierno como tal ha tomado una actitud que sea contestable para la Iglesia Católica», afirmó el diplomático.
El enfrentamiento surgió cuando monseñor Baseotto, al cuestionar la política oficial de distribución de preservativos y la posición a favor de despenalizar el aborto del ministro de Salud, Ginés González García, utilizó una frase bíblica en la que se habla de «atar una piedra de molino al cuello» y « tirar al mar» a quien « escandalice a los pequeños».
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