No se cruzaron Menem y López Murphy en debate
El «Cronista» había anunciado un debate raro, Carlos Menem con López Murphy. Ningún candidato en este proselitismo confronta mano a mano y menos parecía posible en quienes disputan el electorado (los de abajo y los jubilados son en su mayoría de Menem). Obviamente fracasó. López Murphy habló dos horas sobre sus conocidas ideas. Y cuando se fue, apareció Menem que también repitió lo habitual en él. Político pícaro el riojano, logró al menos una ventaja: consiguió exasperar con su retardo a un López Murphy que se mostró demasiado e inconvenientemente irritado por el fiasco.
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Menem comenzó a hablar exactamente 20 minutos después de López Murphy -quien se despidió afirmando que tenemos una gran oportunidad- y concentró sus primeros esfuerzos en explicar su posición ante el conflicto con Irak y embestir contra el «modelo productivo» de Eduardo Duhalde. Sobre el primer capítulo dijo que «el pueblo iraquí no merece el sufrimiento que está padeciendo», pero que «la suerte estaba echada» y «Saddam Hussein tiene los días contados». Dijo que la Argentina debe combatir a «los gobiernos que tienen armas de destrucción masiva» y que «no hay lugar para la inacción».
• Revalorización
Criticó luego al «dólar superalto» que «defiende el actual gobierno y que sólo genera más pobres», dijo que en un eventual gobierno suyo habría una «revalorización de la moneda local» y aseguró que el veranito se da «en un océano de recesión».
Ya en las preguntas, afirmó que convencerá «a los más de u$s 35.000 millones que los argentinos tienen bajo el colchón» para que vuelvan al sistema financiero y que para controlar la corrupción se podría «contratar a una empresa privada».
Para el final dejó una frase: «yo despierto odios y amores como nuestro señor Jesucristo».




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